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Quitar el velo a la ilusión

El escultor Giovanni Strazza, entre otros artistas, rechazó el realismo para lograr que el mármol simulara un delicado tejido.

El busto en mármol La Virgen velada, del escultor Giovanni Strazza (izquierda), logra que el espectador perciba el rostro de la Virgen María bajo un velo. Con el fin de crear esta ilusión, el artista combina la representación real de una cara sin cubrir (azul) con la de un rostro tapado con una suave tela traslucida (amarillo). [Flip Phillips, Roland Fleming Y Wanita Bates]

Un tema recurrente a lo largo de la historia del arte es el modo en que se representan, en las esculturas, los pliegues intrincados de las telas holgadas y en suspensión. Desde la Victoria alada de Samotracia, en el siglo ii a.C., pasando por la Piedad de Miguel Ángel, hasta las Abstracciones con telas de Karen LaMonte, uno de los principales retos para los artistas ha sido cómo transmitir la ingravidez y el fluir de las telas a través de materiales tan compactos como el acero y la piedra. La Virgen velada, obra del escultor italiano Giovanni Strazza (1818-1875), exhibe los extremos de su ambición en una de las demostraciones más exquisitas de la roca convertida en etérea (A). Tallada en un blo­que de mármol de Carrara, desde 1862 se encuentra en el Convento de la Presentación de Newfoundland, en Canadá. Este busto reproduce a la Virgen María con su mirada abatida en un gesto de rezo o dolor y los rasgos envueltos por el más fino y traslúcido velo.

A pesar de que cada estrato de la escultura está tallado en la misma pieza de roca sólida, al espectador le cuesta poco separar el tejido del velo de los rasgos faciales de María. Dicho de otro modo, logra interpretar la superficie uniforme de roca como un tejido puro y viscoso sobre una suave piel. Esta considerable habilidad no se limita a los rostros cubiertos, sino que se extiende a una gran variedad de objetos envueltos, según un estudio llevado a cabo en fecha reciente por Flip Phillips, del Instituto Tecnológico de Rochester, y Roland Fleming, de la Universidad Justus Liebig. Estos científicos se sorprendieron al advertir la consistencia con la que los espectadores eran capaces de separar mentalmente las capas de todo tipo de objetos, no solo la cara de La Virgen velada. «Parece que se trata de una habilidad general y no de una capacidad específica para los objetos y materiales familiares», indica Phillips.

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