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1 de Julio de 2015
Psicología

Las facetas del narcisismo

Este rasgo de personalidad tiene dos caras, pero no todos los narcisistas las exhiben.

GETTY IMAGES / IAN MCKINNELL

El estudio del narcisismo ha experimentado un lifting en estos dos últimos años. Se considera ahora que este rasgo de la personalidad posee dos facetas bien diferenciadas: la búsqueda de admiración y la rivalidad. Estudios ulteriores, entre ellos un reciente examen de actores y actrices, han aportado un retrato más matizado de esta personalidad. Los actores, por ejemplo, ambicionan admiración más que la mayoría de la gente pero, en cambio, tienden a ser menos competitivos que el gris don nadie. Los artistas ansían la luz del candelero, pero para estar bajo los focos no necesariamente apartan a los demás a empellones.

Esta nueva forma de entender el narcisismo comenzó en 2013, con un artículo en Journal of Personality and Social Psychology que identificaba las dos dimensiones del narcisismo. Mitja Back, de la Universidad de Münster y autor principal del estudio, explica: «Hasta entonces, las medidas y teorías sobre el narcisismo trataban este rasgo como un constructo unitario, mezclando aspectos agonistas (asertividad, dominancia, encanto) con aspectos antagonistas, como agresividad o demérito de otros». Al apilar en uno solo ambos aspectos, la conducta narcisista resultaba confusa.

El equipo de Back estudió centenares de individuos sanos y descubrió que los rasgos relacionados con el narcisismo se agrupaban en dos categorías, que sirven ambas de sostén para mantener una imagen positiva de sí. En el propio enaltecimiento se busca el elogio; la defensa para rehuir las críticas consiste en rebajar a los demás. La búsqueda de admiración y la rivalidad conllevan cada una efectos diferentes sobre el lenguaje corporal, la salud de las relaciones personales y la propia personalidad.

En un artículo de Social Psychology and Personality, actores y estudiantes de interpretación eran valorados, de manera subjetiva (por sí mismos y por otras personas), para determinar si dependían de la admiración ajena más que el resto de mortales. Aunque lograr papeles punteros exige competir con otros profesionales, para trabajar con ellos se requiere colaboración, aspecto que también resulta atractivo a las personas del mundo del espectáculo. De hecho, se observó que rivalizan menos que los no actores. La investigación fue dirigida por Michael Dufner, de la Universidad de Leipzig, que ha colaborado con Back en los dos artículos.

Tener constancia de la dualidad del narcisismo resulta rentable. «Lo que a primera vista nos atrae de compañeros sociales no es, necesariamente, lo que nos hará felices en relaciones de larga duración», afirma Back. Aunque los narcisistas exhiban esa faceta brillante y encantadora, a menudo es solo cuestión de tiempo que aparezcan nubarrones. Excepto, tal vez, en Broadway.

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