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1 de Noviembre de 2011
Gerontología

Vejez personal

El desarrollo cognitivo durante la madurez varía de un individuo a otro. Nadie envejece por igual. ¿Por qué? Abordamos la complejidad de la interacción entre genes y estilos de vida.

© ISTOCKPHOTO / Daniel Laflor

En síntesis

Los déficits que se producen con la edad no tienen por qué aparecer a partir de los 50 años.

El abanico de formas de envejecer es muy amplio, puesto que los genes, el cerebro y el comportamiento se influyen entre sí. Los factores biológicos forman un marco dentro del cual podemos moldear nuestra manera de envejecer.

La actividad social e intelectual, el ejercicio físico y una alimentación sana favorecen un rendimiento cognitivo duradero.

La siguiente historia, aunque ficticia, puede que le resulte familiar, o cuanto menos, creíble. Luisa Martín, mujer de 70 años, estrena televisor. Poner en marcha el aparato televisivo le supone un obstáculo infranqueable. Siempre olvida en qué último paso del manual se quedó antes de dejarlo sobre la mesa por cualquier distracción, lo que la obliga a releer las instrucciones. Acertar con los botones del mando a distancia para buscar y almacenar los canales también le resulta tarea complicada. Ante este panorama poco alentador, decide solicitar ayuda a su vecina, Margarita Ríos, quien, a pesar de tener tres años más que ella, es capaz de aplicar punto por punto las instrucciones del nuevo aparato televisivo de su amiga.

Aunque desde hace unos años Luisa nota que cada vez le falla más la memoria y que apenas puede enfrentarse a dos tareas al mismo tiempo (si ve las noticias en el comedor, olvida que tiene el agua hirviendo en el fuego de la cocina), puede estar tranquila: sus olvidos no resultan extraños si se considera la edad que tiene. Aun así, Luisa Martín no puede dejar de preguntarse por qué Margarita logra hacerlo todo con tanta facilidad.

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