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Dos tipos de enfermedad de Parkinson

Esclarecen las diferencias entre el párkinson de origen cerebral y el de origen corporal.

Getty Images/Alona Siniehina/iStock

En la enfermedad de Parkinson mueren las células nerviosas que producen dopamina, lo cual se manifiesta sobre todo con trastornos del movimiento. Una de las causas de este fenómeno son los depósitos cerebrales de alfa-sinucleína, una proteína que se desplaza de célula a célula y que, a través del nervio vago, puede llegar al sistema nervioso de los intestinos. Durante mucho tiempo, para la enfermedad de Parkinson se ha partido de un cuadro clínico homogéneo. Pero este planteamiento cada vez se pone más en cuestión, ya que los afectados, en parte, presentan síntomas muy diferentes.

Per Borghammer, del Hospital Universitario de Aarhus, junto con otros científicos, cree haber encontrado una explicación para ello: probablemente existan dos enfermedades dentro del párkinson: una comenzaría en el cerebro; la otra, en los intestinos [véase «¿Empieza el párkinson en el cerebro?», por Lisa Vincenz-Donnelly; Mente y Cerebro, n.o 106, 2021].

Durante varios años, los investigadores sometieron a 37 pacientes con párkinson a una serie de exploraciones mediante técnicas de neuroimagen. Un total de 13 participantes sufrían además un trastorno del sueño de movimientos oculares rápidos (MOR), lo que se considera un factor de riesgo para el párkinson. Este se detecta antes de que la pérdida de dopamina en el cerebro provoque problemas de movimiento. En este grupo se observaron cambios en el sistema nervioso autónomo del intestino y del corazón. Por el contrario, el grupo sin trastorno del sueño MOR presentaba sobre todo daños en el metabolismo de dopamina del cerebro.

Los científicos deducen que en el tipo de párkinson que se inicia en el cerebro, la alfa-sinucleína afecta primero al encéfalo y luego se extiende por el sistema nervioso autónomo. En el párkinson con inicio en el organismo, sucede justo lo contrario. Según Borghammer, el hallazgo tiene una gran relevancia médica, pues los pacientes que desarrollan el segundo tipo del trastorno podrían beneficiarse de tratamientos que actúan en la microbiota intestinal.

Fuente: Brain, 10.1093/brain/awaa238, 2020

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