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Actualidad científica

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  • Mente y Cerebro
  • Marzo/Abril 2013Nº 59

Técnicas de la neurociencia

Luz en la maraña neuronal

La ingeniería genética proporciona a los neurólogos instrumentos para activar o desactivar, en el laboratorio, neuronas aisladas o áreas cerebrales completas. Tal vez pronto pueda realizarse lo mismo en humanos.

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Este artículo forma parte de la serie de MyC «Técnicas de la neurociencia».

El alga verde Chlamydomonas reinhardtii cuenta como uno de los organismos más simples del mundo. Está formada por una única célula de pocas micras de tamaño. En un lado posee dos apéndices filiformes que le permiten desplazarse por el agua o el barro. Ya hace tiempo que los biólogos utilizan la susodicha alga como material de experimentación fácil de cultivar. Desde hace poco, también los neurólogos se aprovechan de ella, ya que este ser tan diminuto de aparición remota puede contribuir a la investigación de la psique y de la consciencia.

La clave para ello se encuentra en una molécula fotosensible descubierta hasta ahora solo en la membrana celular de esta especie: la canalrodopsina. Cuando una luz de corta longitud de onda incide sobre dicha molécula, esta se transforma; de repente se convierte en una especie de túnel a través del cual partículas con carga eléctrica irrumpen en el interior de la célula desde el exterior. El flujo de iones altera la carga eléctrica de la membrana, de manera parecida a como ocurre en las neuronas antes de transmitir una señal eléctrica.

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