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1 de Septiembre de 2019
Psiquiatría

Trastornos psiquiátricos que no lo son

¿Depresión grave? ¿Esquizofrenia? Ni la una ni la otra. Tras la aparente afectación psicológica de algunos pacientes se esconde otro motivo quizá menos previsible. Entre estos, la carencia de vitaminas.

Getty Images / kieferpix / iStock

En síntesis

Cuando una persona presenta un problema psicológico, por ejemplo, pocas ganas de vivir, los médicos tienden a diagnosticar una enfermedad psiquiátrica; entre ellas, una depresión.

Muchos síntomas relacionados con la psique obedecen, sin embargo, a causas orgánicas, entre las que destacan la carencia de vitaminas, una inflamación cerebral o un trastorno hormonal.

Las alucinaciones visuales, los trastornos cognitivos o los digestivos alertan sobre la posibilidad de una dolencia psicosomática. Con todo, cada caso debe examinarse de manera exhaustiva.

Nicolás, un joven de veintitantos años, intenta suicidarse ingiriendo sustancias tóxicas. Cuando llega al hospital, la mayor urgencia es salvarle la vida, por lo que los cirujanos le extirpan parte del estómago y esófago. A continuación, establecen el diagnóstico: depresión grave. Le prescriben medicación y psicoterapia. El paciente sigue esas indicaciones durante un tiempo, hasta que las abandona. Transcurridos unos años, Nicolás llega de nuevo a urgencias, esta vez acompañado por la policía y en un estado de intensa agitación.

Desde hace casi un año vive en la calle, habla solo, responde a las preguntas de manera inapropiada y padece alucinaciones auditivas. El personal sanitario investiga y reconstruye, poco a poco, los fragmentos rotos de su historia. Unos meses después del diagnóstico de depresión, tras recuperarse, el deterioro de Nicolás fue progresivo. Inesperadamente, abandonó a su pareja y empezó a vagar por las calles de la ciudad mientras deliraba acerca de un complot en su contra. Recibió un nuevo diagnóstico: esquizofrenia. Su estado mental era grave, por lo que ingresó en el servicio de psiquiatría. Una terapia de varios meses no ayudó. El paciente iba encadenando tratamientos con antipsicóticos sin mostrar la más mínima mejora. Los análisis de sangre y las neuroimágenes tampoco revelaban daños cerebrales importantes.

Finalmente, Nicolás llega a nuestro servicio de psiquiatría en el Hospital San Antonio, en París, para que se le realicen pruebas complementarias. También se intenta tratarle con terapias innovadoras. Y se establece el diagnóstico correcto: Nicolás no sufre una enfermedad mental, sino que sus síntomas se deben a una carencia importante de vitamina B12. De inmediato, prescribimos suplementos vitamínicos. Al cabo de cuatro semanas, sus disfunciones psiquiátricas remiten. Poco después, recibe el alta hospitalaria. En tres meses encuentra alojamiento y trabajo. También se reúne con sus familiares y amigos.

El caso de Nicolás es paradigmático de las enfermedades orgánicas con expresión psiquiátrica, es decir, de alteraciones con una causa fisiológica pero que generan un trastorno psiquiátrico. Como auténticos camaleones, estas disfunciones simulan todo el espectro de enfermedades mentales: depresión, trastornos de ansiedad, esquizofrenia, etcétera. En nuestra consulta atendemos regularmente estos casos, en los que la frontera entre el cuerpo y la mente se difumina. Según algunos estudios, alrededor del 10 por ciento de los diagnósticos psiquiátricos son incorrectos y obedecen a una causa orgánica subyacente.

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