Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

  • 22/06/2018 - DESARROLLO EMBRIONARIO

    Logran modificar la forma de los tejidos embrionarios mediante optogenética

    Con ello se está más cerca de la creación de tejidos biológicos con formas personalizadas, lo que tiene importantes repercusiones en medicina regenerativa.

  • 21/06/2018 - Toxicología

    Abuelos expuestos, nietos afectados

    En ratones, los efectos negativos del bisfenol A, compuesto tóxico presente en botellas de plástico, dentífricos o resinas, se observan más allá de la segunda generación. En concreto, la sustancia podría afectar la vocalización de los descendientes.

  • 20/06/2018 - Genética

    Una levadura desafía al código genético

    Entre las reglas verdaderamente inviolables de la vida está la inmutabilidad del código genético. Bacterias, plantas, personas: los seres vivos construyen sus proteínas siguiendo unas mismas instrucciones, codificadas mediante secuencias de unos mismos grupos de tres letras. Pero siempre hay quien que va por libre.

  • 20/06/2018 - Alimentación

    Alimentos de doble filo

    Los aperitivos ricos en grasas e hidratos de carbono activan de manera intensa las áreas cerebrales de recompensa, lo que los convierte en muy gratificantes.

  • 19/06/2018 - Astrofísica

    Cuando una estrella se cruza con un agujero negro

    Se ha observado por primera vez de forma casi directa la fragmentación de un objeto por un agujero negro y la creación de un chorro de partículas ultraveloces.

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Mente y Cerebro
  • Noviembre/Diciembre 2017Nº 87

Psicología social

La era de la ­posverdad

Desde hace tiempo, los psicólogos saben que nuestro pensamiento sucumbe a ciertos sesgos cognitivos y que las personas no renuncian con facilidad a sus convicciones. ¿Por qué nos ocupamos ahora tanto de este fenómeno?

Menear

Después de que el partido Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Alemania sufriera una amarga derrota en las elecciones de Berlín en septiembre de 2016, su presidenta Angela Merkel mantuvo un discurso reflexivo. «Últimamente vivimos en tiempos posfactuales», describió la canciller. «Ello seguramente significa que la gente ya no se interesa por los hechos, sino que obedece solo a sus sentimientos.» De repente, este enigmático concepto comenzó a aparecer por doquier. La Sociedad de la Lengua Alemana eligió por unanimidad el término «posfactual» como palabra del año 2016. Los responsables del Diccionario Oxford tomaron una decisión similar: ensalzaron el término «posverdad» (post-truth) como neologismo del año. Al parecer, el concepto encaja a la perfección en una época en la que las verdades se consideran tan negociables como las ideologías o las agendas políticas.

En la actualidad, nadie ilustra este fenómeno mejor que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Incluso su investidura estuvo marcada por una verdad posfactual. Numerosos medios de comunicación informaron de que un número mucho menor de personas había asistido a esa ceremonia en comparación con la de su predecesor, Barack Obama. El portavoz de prensa de Trump, Sean Spicer, contradijo esas afirmaciones. «Hubo más público del que nunca antes había habido en una investidura», aseguró. Esta notoria y errónea aseveración también fue defendida posteriormente por Kellyanne Conway, consejera de Trump, a través de una formulación que se ha convertido en legendaria: Spicer había mencionado «hechos alternativos». Durante los siguientes meses, Trump y su equipo ofrecieron innumerables ejemplos del manejo negligente de la verdad.

Casi podría pensarse que el actual presidente estadounidense es el regente de una nueva era posfactual, en la que los hechos se someten al estado de ánimo del momento. Pero esta visión se antoja limitada. La interpretación de sucesos determinados siempre ha formado parte de acalorados debates. Por ejemplo, la leyenda de la puñalada por la espalda, mito social de la época de entreguerras que culpabilizó a los socialdemócratas de la derrota militar de Alemania durante la Primera Guerra Mundial y que, posteriormente, allanaría el camino a las políticas del partido nazi de Adolf Hitler.

La filósofa Hannah Arendt (1906-1975) sostenía que la política y la verdad se encontraban en pie de guerra. En su ensayo Verdad y política, de 1964, lamentaba que los resultados históricos incómodos se tratasen como si fueran «cosas sobre las que se pudiera tener tal o cual opinión». Las verdades serían despóticas, de manera que excluirían desde el principio cualquier posibilidad de debatirlas políticamente. «Uno puede ahondar en opiniones inoportunas, puede rechazarlas o llegar a un acuerdo; los hechos incómodos son de una obstinación inamovible y no pueden ser sacudidos más que con una pura mentira», señalaba Arendt.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados

BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? Recibe el nuevo boletín de actualidad con nuestros mejores contenidos semanales gratuitos (noticias y posts). Si lo deseas también puedes personalizar tu suscripción. BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? ¡Recibe el nuevo boletín de contenidos gratuitos! Ver más boletines.