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Actualidad científica

  • 14/12/2018 - VIROLOGÍA

    La versatilidad del virus de la gripe

    Las células infectadas con el virus producen partículas víricas con una gran variedad de formas y de proteínas de superficie, lo que dificulta el tratamiento de la enfermedad.

  • 13/12/2018 - Tecnología

    Un dispositivo para medir nuestra exposición al sol

    Colocado en la piel o la ropa, el pequeño aparato aporta datos sobre la cantidad de radiación ultravioleta, visible e infrarroja que acumula el organismo. Destacan sus múltiples aplicaciones tanto cosméticas como médicas.

  • 12/12/2018 - Climatología

    Oscurecer el sol para enfriar la Tierra: el primer experimento

    Unos investigadores tienen pensado rociar la estratosfera con partículas que reflejen la luz solar. En última instancia, de esta forma se podría reducir deprisa la temperatura de la Tierra.

  • 12/12/2018 - Envejecimiento

    La tenacidad beneficia la salud física

    Las personas de edad avanzada tenaces pero también flexibles en sus objetivos gozan de un espacio vital mayor y, con ello, de más relaciones sociales y actividades físicas.

  • 11/12/2018 - glaciología

    Se acelera la pérdida de hielo de Groenlandia

    Los testigos de hielo, los datos de los satélites y los modelos climáticos revelan la violenta transformación de la vasta capa de hielo.

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  • Mente y Cerebro
  • Noviembre/Diciembre 2017Nº 87

Psicología

Víctimas de cultos ­destructivos

¿Cómo trabajan las sectas? ¿Por qué algunas personas caen en sus redes? ¿Existen personalidades más ­vulnerables a este tipo de manipulación?

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Noviembre de 1978 en un asentamiento herméticamente incomunicado en medio de la selva de Guyana. El cadáver de Susana yace en el suelo. A su lado, las gotas de un brebaje a base de Valium y cianuro humedecen todavía las paredes de un vaso de cartón. Al menos 900 personas también muertas se amontonan en el lugar; 276 de ellas, niños. Se han suicidado por voluntad de Jim Jones, su guía espiritual, quien les comunicó la orden de matarse a través de unos altavoces; los mismos que utilizó meses antes para propagar su ideología entre los miembros de la congregación. Jones los atemorizaba con mentiras sobre el terrible mundo de ahí fuera. De vez en cuando se tomaba una pausa, pero sus altavoces nunca descansaban. Cuando callaba, una cinta magnetofónica reproducía los mensajes tipo mantra que penetraban en los cerebros de los adeptos del Templo del Pueblo (Peoples Temple), de manera semejante a como, más tarde, un veneno mortal se introducía en sus gargantas.

Marzo de 1997, en una bonita aldea cercana a San Francisco, en California. Un total de 39 cadáveres cubiertos meticulosamente con pañuelos rojos descansan sobre literas. Estas personas complacieron las órdenes de su guía Marshall Applewhite: terminaron con sus vidas. El suicidio colectivo coincidió con el momento en que el cometa Hale-Bopp pasaba por las proximidades de la Tierra. Una nave extraterrestre seguía su estela con el objetivo de salvar las almas de los miembros de la secta Puerta del Cielo (Heaven’s Gate) del apocalipsis terrenal.

Noviembre de 2015, en Renania del Norte-Westfalia. Laila recoge algunas de sus pertenencias con la intención de abandonar Alemania para siempre. Le reconforta pensar en los pasteles que va a cocinar, en su Kaláshnikov, en las románticas puestas de sol del desierto y en la posibilidad de satisfacer su búsqueda de sentido vital en el califato del Estado Islámico. A la misma hora, un avión que transporta el cuerpo de Lucas aterriza en en el aeropuerto de Fráncfort del Meno. El joven cadáver pertenece al hijo de una familia burguesa que ha logrado su meta: morir como un guerrero fundamentalista y alcanzar la vida eterna en el paraíso como mártir.

¿Padecía Susana depresión con tendencias suicidas? ¿Eran los seguidores de Applewhite jóvenes marginados crédulos o esotéricos excéntricos de personalidad débil? ¿Y Laila y Lucas? ¿Se trataba de hijos inmaduros y con pájaros en la cabeza de familias desestructuradas? Los hallazgos descubiertos hasta ahora descartan tales ex­plicaciones. Todas las víctimas eran personas normales y corrientes; ni más ni menos «locas» que el resto de los mortales.

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