El factor pobreza

Las personas que tienen que salir adelante con muy poco dinero son más propensas a padecer problemas mentales. ¿Cuál es el motivo? ¿Qué medidas son beneficiosas para su salud?

[DEVENORR/ GETTY IMAGES/ ISTOCK]

En síntesis

Con frecuencia, la escasez de dinero y las enfermedades mentales aparecen juntas. Según se ha visto, las personas necesitadas presentan un mayor riesgo de desarrollar un trastorno de ansiedad o una depresión.

Por lo general, los estudios sobre la pobreza no determinan si la situación económica influye en la salud o, más bien, sucede al contrario. Se sospecha que ambas hipótesis sean correctas.

Los afectados arrastran el estigma que conlleva la pobreza. Las ayudas económicas, ofertas de psicoterapias asequibles y el apoyo psicosocial pueden ayudarlos.

El 11 de julio de 2021, el propietario de Virgin, Richard Branson, viajó al otro lado del espacio exterior. La incursión de unas dos horas y media debió de costar alrededor de 28 mil millones de dólares. Unos días después, el fundador de Amazon, Jeff Bezos, efectuó un viaje similar. Mientras los billonarios alcanzaban las estrellas, millones de personas del planeta solo podían soñar con unas vacaciones. Y no pocos temían no reunir la suma suficiente para el alquiler del mes siguiente o para efectuar las compras necesarias.

Esas preocupaciones las conoce bien Daniela Brodesser. Esta mujer de 45 años de edad y empleada de banco vive con su marido y sus cuatro hijos en Walding, Austria. Su hija menor vino al mundo con una enfermedad congénita de los pulmones. A principios de 2013, Brodesser dejó su trabajo para cuidar de la pequeña. A partir de ese momento, los ingresos familiares descendieron hasta los 1800 euros al mes, «para una familia de seis miembros, incluida la ayuda familiar», explica. Su marido pronto padeció el síndrome del desgaste profesional y Daniela sufrió depresión, pero no acudió al médico.

Brodesser está convencida de que las consecuencias de la pobreza no siempre son visibles, pues la cantidad de dinero que alguien posee no solo determina adónde y si puede irse de vacaciones. Unos ingresos bajos también dejan huellas en la psique. Datos procedentes de todo el mundo sustentan esta teoría. Ya sea en Japón, Suiza o Brasil, en todas partes hay personas que crecen en la pobreza y padecen más a menudo enfermedades mentales que el promedio de la población. En un trabajo de revisión publicado en 2020, un equipo coordinado por Matthew Ridley, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), evaluó algunas investigaciones divulgadas hasta ese momento sobre la manifestación de enfermedades mentales en grupos de personas con distintos niveles de renta. Los científicos se centraron en los trastornos de ansiedad y la depresión. Según el análisis, en los participantes con ingresos bajos dichos problemas aparecen entre 1,5 y 3 veces con mayor frecuencia que en los que cuentan con rentas mayores. Asimismo, la esquizofrenia y las muertes por suicidio se dan más a menudo entre las personas con menos ingresos.

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