Ver sin ojos

Los investigadores buscan devolver algo de visión a las personas ciegas mediante implantes que integran las señales visuales directamente en el cerebro. Pero siguen existiendo numerosos obstáculos que los alejan de su objetivo

[METAMORWORKS / STOCK.ADOBE.COM]

En síntesis

Diversos equipos de investigación están probando en personas ciegas implantes cerebrales que activan neuronas directamente en la corteza visual con el fin de producir imágenes en el cerebro.

La resolución de esta visión artificial es aún muy baja. Por esa razón, resulta necesario simplificar mucho la información visual antes de enviarla al chip implantado.

Por lo general, las personas que llevan estos implantes no pueden conservar la prótesis a largo plazo. Tras participar en el estudio, las prótesis deben extraerse mediante cirugía.

En noviembre de 2020, Philip Troyk anunciaba en una videoconferencia: «Nuestros voluntarios serán como los primeros astronautas que la NASA envió al espacio. Explorarán una nueva frontera de la ciencia». Las 30 personas presentes en la reunión lo escuchaban absortas. Todas ellas habían perdido la vista a lo largo de su vida y, hasta entonces, no tenían ninguna posibilidad de recobrarla. El proyecto de Troyk, que sonaba un poco a ciencia ficción, se antojaba una oportunidad única: el bioingeniero estadounidense pretendía que las personas ciegas lograran percepciones visuales gracias a implantes colocados directamente en el cerebro.

La vista artificial que prometía Troyk se diferencia de la natural en cuestiones esenciales. En el caso de esta última, los receptores de la retina ocular reaccionan a la luz. Las señales que envían estos receptores migran a continuación por los nervios ópticos hasta la corteza visual primaria, en la parte posterior del encéfalo. Cada neurona de dicha región cerebral representa una diminuta porción del campo visual, de manera semejante a un píxel en la pantalla del ordenador. La zona desde la que una neurona recibe una señal no es en este caso una cuestión de azar. Las neuronas colindantes procesan estímulos luminosos que han sido detectados en el ojo por células fotorreceptoras también colindantes. Desde la corteza visual primaria, la información llega a otras regiones cerebrales. Allí, los puntos se convierten en líneas, las líneas en formas y, finalmente, las formas se combinan para configurar objetos.

Con todo, Troyk previno a los participantes en la videoconferencia de las expectativas exageradas sobre la prótesis visual. «No vais a reconocer el rostro de vuestros seres queridos tal y como lo recordáis», señaló. El objetivo del implante es, ante todo, posibilitar que las personas ciegas perciban distintos puntos de luz. Esos puntos, llamados fosfenos, pueden combinarse para construir formas simples: un objeto que se aproxima, un plato encima de la mesa o la silueta de una persona.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Otros artículos del informe especial «Visión»

También te puede interesar

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.

Responsable: Prensa Científica, S.A. Finalidad: enviarle por correo electrónico los boletines que haya solicitado recibir. Derechos: tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir sus datos, así como a otros derechos, como se explica en la información adicional y detallada que puede consultar en nuestra Política de Privacidad.