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Actualidad científica

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  • Mente y Cerebro
  • Mayo/Junio 2010Nº 42
Entrevista

Tecnología médica

Neuroimplantes

La estimulación cerebral profunda ha dado buenos resultados en la terapia contra la enfermedad de Parkinson y otros trastornos del movimiento. Los electrodos fijos e implantados en el cerebro han extendido su ámbito de aplicación a los pacientes con depresiones severas. Sobre las posibilidades del nuevo método dialogamos con Volker Sturm, de la Universidad de Colonia.

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De tres a cinco volt, el potencial de una pila de linterna, en una corriente de frecuencia variable de 130 hertz; esto es todo lo que se necesita para conjurar una angustia paralizante o el sentimiento de vacío interno. Electrodos de 1,2 milímetros de grosor implantados de forma fija estimulan de manera controlada determinadas áreas cerebrales, cuya excesiva actividad causa trastornos neurológicos o psíquicos. Mediante la estimulación eléctrica, el área afectada se queda casi paralizada y las neuronas situadas en el entorno inmediato suspenden sus funciones.

La estimulación cerebral profunda quedó establecida desde los años noventa como un método terapéutico eficaz en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson [véase "Enfermedad de Parkinson", por Konrad Schmidt y Wolfgang Oertel; Mente y cerebro, n. 18]. Desde entonces los médicos han seguido profundizando en esa dirección. Así, Helen Mayberg, psiquiatra de la Universidad de Toronto, describió en 2005 la exitosa introducción de este método en los pacientes afectados de depresiones agudas [véase "Un conmutador que elimina la depresión", por David Dobbs; Mente y cerebro, n. 33].

Entre los pioneros de la estimulación cerebral profunda se cuenta el neurocirujano Volker Sturm. Desde hace 14 años viene implantado "marcapasos cerebrales" en pacientes con parkinson para tratar sus trastornos de movimiento, que, sin tal opción, serían irreversibles. Y en este período también se ha atrevido a utilizar las corrientes en cuadros psiquiátricos, como los trastornos de ansiedad o el síndrome de Tourette. Un proyecto de investigación actualmente en curso que Volker está llevando a cabo conjuntamente con Thomas Schlaepfer tiene como finalidad comprobar la eficacia de la estimulación por electrodos en las depresiones.

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