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Neurogénesis en adultos

Los antidepresivos estimulan la síntesis de neurotransmisores cerebrales que tienen por misión mejorar el estado de ánimo. Podrían convertirse, además, en simiente de nuevas neuronas.

MEGANIM

Las depresiones no dejan de multiplicarse. De acuerdo con las estadísticas, la melancolía patológica afecta a uno de cada diez individuos al menos una vez a lo largo de su vida. El desencadenante acostumbra ser una situación vital desgraciada, una enfermedad grave e incluso un estrés persistente. Cuando no se aprecia una causa externa, hablamos de depresión endógena. Según la neurobiología, el cerebro de los sujetos depresivos tiene un déficit en hormonas monoaminas: dopamina, noradrenalina y, sobre todo, serotonina. Estos neurotransmisores regulan nuestro estado emocional. Si se deteriora su funcionamiento, pueden entrar en acción una serie de antidepresivos, como el fluoxetín o el sertralín, remontando el estado de ánimo.

Todo esto es sabido. Siguen abiertas, sin embargo, algunas incógnitas en relación con el mecanismo de operación de los antidepresivos: ¿por qué sólo surten efecto, en la mayoría de los casos, después de haber transcurrido entre tres y seis semanas desde la instauración de dicha terapia medicamentosa? Quizás, al menos eso sospechan algunos, el efecto de los antidepresivos se deba a que originen otros cambios, a más largo plazo, en nuestro cerebro.

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