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Las placas amiloideas estrechan los vasos cerebrales

La presencia de proteína amiloide beta provoca que los vasos sanguíneos se reduzcan y, de esta manera, que el suministro de sangre en el cerebro se ralentice.

Un riego sanguíneo en el encéfalo muy ralentizado es una de las alteraciones tempranas que se pueden detectar en las personas con la enfermedad de Alzheimer. No obstante, hasta ahora no se había esclarecido de qué modo se produce este fenómeno y si se halla relacionado con otras características de la demencia.

Ross Nortley y su equipo del Colegio Universitario de Londres han descubierto que en el cerebro de los afectados se dilatan los pericitos. Se trata de unas células del tejido conjuntivo que envuelven los vasos sanguíneos y oprimen las vénulas cuando engrosan, lo cual impide el riego sanguíneo y, por tanto, también que llegue oxígeno a las células cerebrales. Al parecer, el motivo de que los pericitos se dilaten son las placas amiloide beta que se acumulan en el cerebro de los ­pacientes.

Para su estudio, los investigadores examinaron muestras de tejido humano y de ratón. Constataron que no solo existía una correlación accidental entre las placas amiloideas y los vasos estrechados: en presencia de la proteína amiloide beta aumentaba la concentración de las sustancias que se encargan de que los vasos sanguíneos segreguen la cantidad suficiente de hormona peptídica endotelina-1. A su vez, ello activa receptores en los pericitos y provoca que los capilares se estrechen más. En consecuencia, el flujo sanguíneo se reduce a la mitad, comunicaron los científicos.

Quizás, en el futuro este proceso pueda frenarse con medicamentos, especulan los autores. De ese modo, en fases tempranas de la enfermedad se evitaría una posible carencia crónica de neuronas. Futuros estudios deberán demostrar si de esta manera podría impedirse también la neurodegeneración, la cual conlleva consecuencias fatales en los estadios más avanzados del alzhéimer.

Fuente: Science, 10.1126/science.aav9518, 2019

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