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Té para prevenir el deterioro cognitivo

Se está empezando a descubrir cómo el té es capaz de levantar el ánimo y mejorar la capacidad de concentración. Incluso podría prevenir trastornos como la depresión y la demencia.

Getty Images / Eivaisla / iStock

Durante siglos, los humanos han dado fe de las cualidades relajantes y vigorizantes del té. Los tradicionales efectos calmantes de la planta Camellia sinensis han otorgado a la bebida una función más allá de la de calmar la sed: el té se bebe como un apoyo para la meditación, para ayudar a aplacar los nervios o, simplemente, para relajarse. Aunque los beneficios de las hojas de C. sinensis, con las que se prepara la infusión, son de sobra conocidos entre sus consumidores, los científicos han empezado a analizar la forma en que esta bebida influye en el estado de ánimo y la cognición.

Se ha descubierto que beber té reduce los niveles de cortisol (hormona del estrés). También se están hallando beneficios para la salud a largo plazo. Al parecer, consumir como mínimo 100 mililitros (alrededor de media taza) de té verde al día reduce el riesgo de desarrollar depresión y demencia. Pero ¿cuáles son los principales compuestos activos que proporcionan al té sus beneficios sobre la salud mental? ¿Trabajan de forma independiente o en combinación con otros compuestos presentes en la bebida?

Las catequinas (antioxidantes como el galato de epigalocatequina o EGCG) constituyen hasta el 42 por ciento del peso seco del té verde en forma de infusión, y el aminoácido L-teanina representa alrededor del 3 por ciento. Se cree que el EGCG aumenta la sensación de calma y mejora la memoria y la atención cuando se consume solo. También se ha descubierto que la
L-teanina ejerce un efecto similar cuando se consume junto con cafeína. Hasta el 5 por ciento del peso seco del té verde es cafeína, tan conocida por su capacidad de estimular el ánimo, el estado de alerta y la cognición.

El efecto del té sobre la conducta es ligeramente paradójico, señala Andrew Scholey, psicofarmacólogo de la Universidad de Tecnología Swinburne en Melbourne. «El té es tranquilizante y excitante al mismo tiempo», explica mientras toma unos sorbos de earl grey. Las investigaciones sobre los efectos de té en el comportamiento y la salud mental tienen lugar en un momento de creciente interés científico acerca de la función que la alimentación desempeña en la salud mental y en la prevención médica. Los médicos necesitan más formas para abordar la ansiedad, la depresión y el deterioro cognitivo asociado a la edad, unos trastornos todo ellos que representan una importante carga para los sistemas de salud, y cuyas opciones de tratamiento son limitadas.

«No hay gran cosa disponible», afirma Scholey. «La idea de que tal vez los componentes de la dieta contribuirían a reducir el deterioro podría tener implicaciones enormes para la medicina preventiva», sostiene. Stefan Borgwardt, neuropsiquiatra de la Universidad de Basilea, lamenta la falta de terapias. Alrededor de un tercio de todas las personas con ansiedad y depresión nunca encuentran un tratamiento eficaz, indica.

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