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La postura y el poder

Una pose dominante puede elevar los niveles de la testosterona.
© Fotolia / Demid
Es probable que su jefe ocupe mucho espacio: los animales dominantes exhiben su estatus mediante la adopción de posturas voluminosas; los humanos no somos la excepción. Un estudio apunta a que tales poses modifican los niveles hormonales. Cuando los investigadores solicitaron a los probandos que pusieran los pies sobre la mesa o que, sentados, inclinasen el torso hacia el escritorio, los voluntarios experimentaron alzas en testosterona, así como descensos en cortisol, la hormona del estrés. «Los probandos no solo se sentían más poderosos; su fisiología indicaba que realmente lo eran», afirma Dana R. Carney, psicóloga de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia. Así pues, ponga los pies en alto y pregúntese: «A ver, ¿quién manda aquí?».

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