Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Las limitaciones de las categorías

Es el juego de toda la vida: hay un cocker, un pastor alemán, un setter inglés, un coche y un dálmata. ¿Cuál es el intruso?

Aplicación de un inventario multifásico.
© Francesco Baldi / www.francescobaldi.it
Los humanos tenemos una tendencia natural a juntar en grupos cosas diferentes, y sabemos decir enseguida si un objeto está fuera de su sitio. De hecho, nuestra predisposición a agrupar cosas es tan fuerte, y al mismo tiempo necesaria para nuestra vida, que ha sido objeto de atención desde los tiempos de Aristóteles. Pero, ¿cómo agrupamos? ¿Qué es una categoría? La respuesta no es nada fácil. Durante siglos se ha ido afirmando la teoría clásica de la categorización que todavía damos, siquiera implícitamente, por válida.
En primer lugar, las categorías son arbitrarias. Los objetos se pueden agrupar de cualquier manera y la tarea del individuo es aprender cómo su cultura ha decidido hacerlo. Un coche no pertenece a la misma clase de los perros porque, por ejemplo, tiene un motor. Pero si nuestra cultura hubiese elegido dar más importancia al número de apoyos en el suelo, en ese caso coches y perros habrían ido juntos. Y aquí llegamos al segundo pilar de la teoría clásica: las categorías tienen atributos que las definen. Todos los miembros de la misma clase comparten esos atributos y ningún no-miembro los tiene. Definidos los atributos, es una operación mecánica establecer si un objeto forma parte de la categoría en cuestión. Por esta razón, las categorías carecen de estructura interna (tercer punto). Los objetos pertenecen o no a la categoría, pero no tiene sentido preguntarse "cuánto" le pertenecen.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.