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1 de Mayo de 2005
Psicología

Acción temeraria y sistema de recompensa

Hay acciones temerarias que carecen de explicación racional, salvo porque en nuestro patrimonio genético se halla inserto el placer por el peligro.
Se cierran las puertas de los automóviles. Rugen los motores. Ahora sólo cuenta una cosa: apretar el acelerador. Hay que acercarse cada vez más al abismo; pierde el primero que salte de su vehículo. En el último momento Jim abre de golpe la puerta de su coche y se tira al suelo, pero Buzz no consigue dar el salto. La película Rebeldes sin causa, protagonizada por James Dean, retrataba la América de los años cincuenta, la de una generación rebelde que buscaba su identidad.
El placer del riesgo recorre todos los tiempos, las edades y las capas sociales. Lo vemos a diario en las temerarias maniobras de adelantamiento; también entre los esquiadores que descienden a tumba abierta o en los escaladores que atajan por paredes estrechas en su ascenso a la cumbre.

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