De neurociencias y psicopatologías

Los métodos neurocientíficos pueden contribuir a la comprensión los trastornos psíquicos. No obstante, conviene recordar que los psiquiatras tratan con personas, no con cerebros enfermos.

Alrededor de una de cada tres personas padece a lo largo de su vida un trastorno psíquico. En los últimos años, su proporción entre las causas de incapacidad laboral se ha incrementado. Los afectados sufren cambios en la forma de percibir, en su situación vital y la conducta. Dependiendo del tipo de trastorno, experimentarán unos u otros problemas.

La clasificación de los trastornos psíquicos se efectúa en la actualidad mediante una serie de criterios definidos de inclusión y de exclusión. Por lo general, se trata de síntomas clínicos determinados, así como de datos de evolución de la psicopatología. Tales definiciones sitúan los signos clínicos del trastorno como el criterio diagnóstico determinante. Junto a la índole y a la gravedad de la sintomatología, las condiciones vitales, así como la duración y el eventual agente desencadenante del trastorno, también desempeñan una función relevante en el diagnóstico. Además, deben descartarse enfermedades cerebrales primarias o causas somáticas no relacionadas directamente con el cerebro, pero que pueden ocasionar síntomas semejantes y que sean susceptibles de una terapia causal.

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Neuroimágenes para una psique sana

    • Herta Flor

La mirada al interior del cerebro abre nuevas posibilidades en el tratamiento de los trastornos psíquicos: el diagnóstico y la terapia pueden sacar provecho de las neuromágenes funcionales.

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