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1 de Julio de 2012
Comportamiento

El síndrome del impostor

Creen que no merecen el éxito, aunque hayan trabajado duro para ello. Se consideran unos mentirosos y temen que su engaño se descubra. Padecen el síndrome del impostor. En su mayoría, los afectados son mujeres.

GEHIRN & GEIST / ANDREAS RZADKOWSKY

En síntesis

Las personas con el síndrome del impostor niegan que sus éxitos se deban a sus propias capacidades: atribuyen los logros a la fortuna o a los demás.

Estos sujetos incluso se consideran unos estafadores que logran su éxito con engaños y malas artes.

Además, conviven con la preocupación de que alguien pueda descubrir su «fraude». Con frecuencia, esa angustia va acompañada de alteraciones psíquicas o físicas.

«Realmente ha hecho usted un examen excelente. ¿No querría escribir una tesis sobre el tema? Pase a verme en cuanto pueda para hablar sobre ello.» Con este cumplido y la consecuente propuesta se despide la profesora de Nina (nombre ficticio) una vez finalizado el examen oral de licenciatura. Sin embargo, las palabras de la examinadora no logran alegrar a la recién licenciada en matemáticas. Los pensamientos que invaden la cabeza de Nina se lo impiden: «La tutora es muy maja. Y ha planteado preguntas fáciles durante todo el examen. ¡He tenido mucha suerte! Ahora debería cuidarme de hablar de temas profesionales con ella, o se dará cuenta de que la he engañado. En realidad, no tengo ni idea». Nina rumia tales pensamientos hasta que se muestra firme en su decisión: aunque ha sacado un sobresaliente, no debe aceptar la oferta de la profesora.

Las personas con el síndrome del impostor niegan que sus éxitos se deban a sus propias capacidades; por el contrario, atribuyen los logros a la fortuna, a los «buenos» contactos o a la benevolencia de los demás. Con frecuencia son individuos, en especial mujeres, con un currículo envidiable los que llegan a esas conclusiones infundadas. Como Nina.

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