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Insomnio congelado

Enfriar el cerebro puede ayudarnos a dormir mejor.
© istockphoto / Blaz Erzetic
Una de cada diez personas adultas de Estados Unidos sufre insomnio crónico, pero la mayoría no encuentra mejoría con los tratamientos disponibles. En un estudio presentado en verano de 2011 en el congreso de la Academia Americana de Medicina del Sueño, los investigadores refrescaron la corteza prefrontal (área del cerebro situada justo detrás de la frente) a 12 adul­tos insomnes mediante unos gorros con agua corriente. El gorro les ayudó a dormirse con tanta rapidez y durante tanto tiempo como las personas sin insomnio.
«Desde el punto de vista de la neurobiología, el insomnio corresponde a un trastorno de hiperactivación», comenta Eric A. Nofzinger, psiquiatra de la facultad de medicina de la Universidad de Pittsburgh y uno de los autores del estudio. En adultos con patrones normales de sueño, el metabolismo de la corteza prefrontal disminuye a medida que se duermen. Sin embargo, en individuos con insomnio, crece. Ese aumento coincide con la incesante inquietud o diálogo interno que muchas personas con dificultades para dormir experimentan. El enfriamiento del encéfalo o hipotermia cerebral mediante el uso del gorro redujo la actividad del cerebro y lo apaciguó en su camino hacia el sueño.
La relevancia del hallazgo radica en que los tratamientos actualmente disponibles, como la hipnosis o los somníferos, resultan eficaces en solo una de cada cuatro personas con insomnio. El gorro de enfriamiento, que tuvo una tasa de éxito del 75 por ciento, podría ofrecer una manera segura, cómoda y no farmacológica de disfrutar de una noche de sueño reparador. Según Nofzinger, los participantes describieron la experiencia como «calmante», o «un masaje». Nofzinger espera que el tratamiento también sea útil para pacientes con ansiedad o trastornos del estado de ánimo, en los que la corteza prefrontal también interviene.

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