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Actualidad científica

  • 20/02/2019 - Geología

    Un corrimiento de tierras que vaporizó la roca

    Un terremoto hizo que una gigantesca cantidad de material rocoso se deslizase. Se generaron entonces unas temperaturas extremas.

  • 20/02/2019 - Métodos de investigación

    Cuando se paga la participación en un estudio, algunas personas mienten

    Entre el 10 y el 23 por ciento de candidatos para participar en una encuesta remunerada no dicen la verdad para que se les elija. Al parecer, la cantidad de dinero no importa.

  • 19/02/2019 - Paleontología

    ¿Acabaron los tiburones blancos con los megalodontes?

    Por desgracia, los megalodontes solo existen ya en el cine. Sigue, sin embargo, sin estar claro por qué se extinguieron aquellos tiburones gigantes. La datación de los fósiles apunta una nueva causa.

  • 19/02/2019 - Psiquiatría

    Revertir la depresión, pero solo en machos

    En ratones, la deleción de una proteína, en determinadas neuronas, favorecería la aparición de conductas depresivas. En cambio, su activación revertiría el efecto. Para sorpresa de los investigadores, dichas alteraciones de comportamiento únicamente se observaron en roedores de sexo masculino

  • 18/02/2019 - Sociología de la ciencia

    La influencia del prestigio en la difusión de las ideas

    Un modelo inspirado en el contagio de enfermedades infecciosas muestra que las ideas que se originan en instituciones prestigiosas llegan más lejos que otras igualmente buenas pero que nacen en centros más modestos.

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  • Mente y Cerebro
  • Julio/Agosto 2012Nº 55

Neurología

Neuromodulación contra la depresión resistente

La estimulación cerebral profunda se presenta como un tratamiento para la depresión que no responde a las terapias actuales. Los electrodos actúan como un marcapasos cerebral que regula las emociones alteradas.

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El sufrimiento que produce una depresión es a veces inconmensurable. Quienes la padecen atestiguan que no puede compararse a ninguna otra experiencia: ni a los dolores de un parto ni a las algias producidas por lesiones de un plexo nervioso ni a cosa parecida. A ello se suma que el padecimiento y la discapacidad de una depresión no poseen, ni para el que la padece ni para su entorno, sentido alguno.

El dolor de tibia tras una fractura, el articular de la artritis reumatoide o la migraña pueden explicarse por sus causas. En una enfermedad que se caracteriza por el sufrimiento en estado puro y sin sentido, ese tipo de explicaciones no funcionan. Aun así, no es extraño que, en su mejor voluntad, allegados y amigos insistan a la persona deprimida a que se divierta, a que recupere la vitalidad perdida. Lo único que consiguen con ello es acrecentar el sufrimiento.

Desde hace decenios existen tratamientos para los trastornos depresivos, sean del tipo que sean. La farmacología es la base de la mayor parte de las indicaciones, pero también se cuenta con técnicas psicológicas de diversa naturaleza: unas destinadas a evitar las situaciones estresantes o a aumentar la capacidad de afrontarlas, otras biológicas, como la privación de sueño, la fototerapia o la estimulación magnética transcraneal. A través de una o con la combinación de varias de ellas, la mayoría de los pacientes se recuperan antes o después.

No obstante, mecanismos neurotóxicos como los que se presentan en otras enfermedades (entre ellas, los trastornos neurodegenerativos precedidos durante un tiempo por una sintomatología depresiva) impiden que la afirmación anterior se mantenga en todo su alcance. En cambio, resulta frecuente que un psiquiatra refiera pacientes que, tras años de sufrimiento, se han recuperado «como por encanto». Hace casi cien años, antes de que hubiera tratamientos eficaces, se describieron casos de personas que tras tres, cuatro o más decenios de internamiento en un hospital psiquiátrico, un buen día amanecieron estables, pidieron el alta médica y fueron capaces de reanudar una vida normal.

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