Pesimismo doloroso

Las expectativas, tanto positivas como negativas, influyen en la eficacia de los fármacos.
© Dreamstime / Saharrr
Se sabe que una actitud optimista puede mejorar los resultados médicos, pero ¿qué efectos tienen los pensamientos negativos sobre la eficacia de los tratamientos?
Irene Tracey, neurocientífica de la cognición de la Universidad de Oxford, y sus colaboradores han observado que tanto las convicciones optimistas como las cínicas influyen en la eficacia de fármacos. El equipo publicó sus observaciones el 16 de febrero del pasado año en Science Translational Medicine.
El equipo practicó una resonancia magnética funcional a un total de 22 probandos sanos mientras un dispositivo les calentaba la pantorrilla derecha hasta causarles molestias (unos 10 minutos). Como era de esperar, en el cerebro de los sujetos se activaron regiones asociadas con la percepción del dolor.
Durante el resto del experimento, los voluntarios recibieron por vía intravenosa un analgésico de efecto rápido (remifentanilo) sin que se variara el calentamiento en la pierna. Asimismo se les engañó en relación a cuándo recibían el fármaco. Al principio, no sabían que el tratamiento había comenzado, por lo que no pensaron en que su dolor fuera a disminuir. Diez minutos más tarde, se les informó de que se les estaba proporcionando el analgésico, por lo que los probandos creyeron que el dolor iba a empezar a disminuir. Al cabo de otros 10 minutos, se les dijo que habían cesado de suministrarles el analgésico, por lo que los voluntarios dieron por sentado que el dolor en la pierna iba a aumentar.
Los probandos indicaron que el dolor les resultaba menos intenso y molesto cuando creían recibir el analgésico, a pesar de que se les suministraba de manera constante. De hecho, cuando esperaban que el dolor aumentase, creyendo que los científicos habían dejado de proporcionarles el fármaco, la triste perspectiva anuló los beneficios del analgésico: manifestaron sentir el mismo dolor que al principio, cuando no recibieron el fármaco de marras. Además, la red cerebral asociada al dolor aparecía más activa cuando esperaban lo peor, remedando la actividad cerebral durante la aplicación inicial de calor.
Los efectos del pesimismo resultan, probablemente, más acusados en los enfermos crónicos, quienes tal vez lleven años decepcionados con medicaciones ineficaces, según Tracy. «Los médicos no debieran subestimar la importante influencia que pueden tener las expectativas negativas de los pacientes», advierte. Los pacientes, por su parte, deberían indicar si sospechan que el tratamiento les merece poca esperanza.

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