Se mueven de forma inexplicable

¿Qué sucede en el cerebro cuando observamos a personas en posturas imposibles?
© Fotolia / Dmytro Konstantynov
Tanto si vemos al baloncestista Paul Gasol encestar de forma increíble, o al bailarín Ángel Corella ejecutar un grand jeté, nos impresiona cómo se mueven de formas que nos parecen imposibles de imitar. Unos científicos han identificado algunas regiones cerebrales que se activan cuando vemos posturas fuera de lo común, descubrimiento que nos ayuda a entender por qué la habilidad de los atletas o la flexibilidad de los contorsionistas nos impresionan hasta casi quitarnos el aliento.
En investigaciones anteriores se había demostrado que en el cerebro existe una red de neuronas espejo, la cual se activa cuando vemos a otros realizar movimientos que nos son familiares (mentalmente los practicamos nosotros mismos). Pero ¿qué ocurre si vemos realizar posturas o movimientos que nos resultan imposibles? Emily Cross y sus colaboradores, del Instituto Max Planck de Leipzig, han escaneado mediante resonancia magnética funcional el cerebro de 18 personas mientras se les presentaban fotografías de una contorsionista en posturas ordinarias (un estiramiento lateral), así como desarrollando figuras de contorsionismo extremo (en decúbito prono sobre el estómago y tocándose la frente con las puntas de los pies). El sistema de neuronas espejo se activaba tanto si los participantes veían posturas ordinarias como de extrema contorsión. Pero otra región del cerebro que responde con vigor a la visión del tronco y las extremidades del cuerpo humano (el área corporal extraestriada) se activaba con mayor fuerza cuando se observaban posturas de contorsión.
«El hecho de que el sistema de neuronas espejo no discrimine significa que el asunto no es tan simple como se pensaba», afirma Cross, aludiendo a la teoría de que tales neuronas reproducen exactamente las acciones de otros. «Cuando empezamos a ver cuerpos que adoptan diferentes posturas, parece que el sistema visual discrimina entre las que podemos y las que no podemos realizar.» Cross señala que en este estudio solo se consideraron posturas corporales estáticas; sin embargo, otros experimentos subsiguientes (entre ellos, uno en el que los probandos contemplaban vídeos de gimnastas) ofrecen una posible explicación de la forma en que el cerebro se anticipa a lo que va a ocurrir dentro pocos segundos.
Al parecer, cuando vemos danzar o correr y esquivar en una cancha de baloncesto, nuestro encéfalo imagina realizar esa misma acción... hasta que el bailarín ejecuta una pirueta o el jugador de baloncesto remata de forma espectacular. En ese momento, el cerebro pone en marcha el área corporal extraestriada para conferir sentido a lo que estamos viendo.

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