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1 de Octubre de 2004
Recuerdos

Espinas y filopodios en el cerebro

Las neuronas del cerebro se hallan cubiertas de espinas y filopodios. Estos curiosos tentáculos se mueven y podrían cambiar las conexiones del cerebro en función de las experiencias vividas. ¿Es así como aprendemos y almacenamos los recuerdos?

CARLOS PORTERA-CAILLIAU Y RAFAEL YUSTE

Tras el cambio de milenio, que significó el fin de la década del cerebro (1990-1999), es razonable preguntarnos por los grandes retos pendientes en el siglo xxi. A pesar de notables avances en todos los campos de la neurobiología, quedan importantes misterios por resolver. En concreto, nos interesamos por dos cuestiones que nos parecen fascinantes: la formación de recuerdos que almacenamos a lo largo de nuestra vida y el proceso de aprendizaje.

Gracias a los estudios realizados en humanos con lesiones cerebrales, sabemos que dentro del cerebro la memoria se estabiliza en el hipocampo, en las profundidades del lóbulo temporal. Pero desconocemos, entre otros aspectos notables, el mecanismo en cuya virtud las neuronas del hipocampo establecen y almacenan los recuerdos, para luego recuperarlos en el momento adecuado.

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