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1 de Enero de 2015
Psicofármacos

Medicina «de género»

Los fármacos psicotrópicos afectan de distinta forma a uno y otro sexo.

ISTOCKPHOTO

Las diferentes respuestas a medicamentos, según el sexo del paciente, han sido obviadas desde hace mucho. De hecho, la inclusión de mujeres en los ensayos clínicos estuvo prohibida hasta hace unos veinte años. Sin embargo, en nuestros días, la frecuencia de la prescripción de psicotropos es el doble en ellas que en ellos. Además, según ciertas investigaciones, las peculiaridades hormonales, anatómicas y metabólicas pudieran hacer a las mujeres más sensibles a ciertos fármacos. También la probabilidad de acusar efectos secundarios es en ellas entre un 50 y 75 por ciento mayor. Citamos aquí unos cuantos medicamentos de acción diferenciada. Con todo, la investigación se encuentra todavía en pañales.

 

ANALGÉSICOS CON RECETA MÉDICA

- Los analgésicos opiáceos son más eficaces en la mujer, tal vez debido a que el estrógeno, que fluctúa a lo largo del período menstrual, ejerce de modulador de la respuesta al dolor.

- Las sobredosis de analgésicos son más frecuentes en hombres, pero a las mujeres les resulta más difícil abandonar su consumo. Llegadas a la adicción, es más probable que recaigan, sobre todo a mediados del ciclo menstrual, cuando la concentración cerebral de glucosa es menor. La glucosa es necesaria para el autocontrol. 

ANTIDEPRESIVOS

- Numerosos estudios señalan que las mujeres responden mejor que los hombres a los antidepresivos ISRS (inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina), mientras que los varones pueden tener mejor fortuna con los tricíclicos.

- Ciertos antidepresivos son más potentes en las mujeres: su sangre tiene menor capacidad de fijación, por lo que sus hemoproteínas adsorben menos sustancias extrañas. Ciertos antidepresivos tricíclicos (como la amitriptilina), combinados con otros fármacos, podrían desbordarse hacia el torrente sanguíneo y provocar efectos secundarios más intensos. Además, el estómago femenino es menos ácido que el mascu­lino, por lo que los ISRS podrían ser absorbidos más rápidamente, lo que acentuaría así su toxicidad. La grasa corporal de la mujer pudiera también retener los antidepresivos más tiempo en su organismo. 

HIPNÓTICOS

- La mayoría de los fármacos psicotrópicos se metabolizan en el hígado. El organismo masculino descompone con mayor rapidez el Zolpidem y otros inductores del sueño, mientras que la mujer retiene más dicho medicamento en el suyo, efecto que puede dificultarle mantenerse alerta en el trabajo o en la conducción. 

ANSIOLÍTICOS

- La menor acidez del estómago femenino puede provocar que las mujeres acusen los efectos de los ansiolíticos más rápida y vigorosamente, y que las dosis usuales
les resulten más tóxicas.

- El riñón masculino filtra los fármacos más rápidamente que el femenino; por ello, es posible que las mujeres deban espaciar más las dosis, sobre todo en el caso de benzodiazepinas.

- Las benzodiazepinas son liposolubles con el fin de que el torrente sanguíneo pueda llevarlas hasta el cerebro. Como las mujeres poseen más grasa corporal, estos fármacos pueden persistir más tiempo en su organismo, y provocar efectos secundarios y toxicidad a menores dosis. 

ANTIPSICÓTICOS

- Los de primera generación «típicos», como el haloperidol, parecen mostrar más eficacia en la mujer que en el hombre para tratar alucinaciones y percepciones ilusorias. El hombre requiere dosis mayores para aliviar sus síntomas. 

ANTICONVULSIVOS Y OTROS

- La enzima hepática CY P3A4, especialmente activa en las mujeres jóvenes, torna menos eficaces ciertos fármacos, como los anticonvulsivos. Investigaciones preliminares revelan que varias enzimas hepáticas operan a distinta velocidad en ambos sexos, lo que podría afectar la respuesta del organismo de hombres y mujeres a los antidepresivos, ansiolíticos, analgésicos y otros medicamentos.

 

Experimentos sesgados

A menudo, las nuevas moléculas se ensayan solo en el sexo ­masculino, tanto en los estudios con animales como en los clínicos. Según un informe oficial, 8 de cada 10 fármacos retirados del mercado por la Agencia de Fármacos y Alimentos (FDA) de EE.UU. entre 1997 y 2001 entrañaban mayores riesgos para la salud de la mujer que para la del hombre. Este sesgo en los ensayos puede ser imprevisto o deliberado: en muchas pruebas clínicas se excluye a las mujeres, porque su diferente sistema hormonal se considera una «variable de confusión». Por lo común, las embarazadas no participan en estos experimentos por seguridad, pero se están acumulando indicios de que sus cambios hormonales pueden alterar los efectos de ciertos medicamentos. En un estudio llevado a cabo en 2013 se apreció que las mujeres preñadas con trastorno bipolar requerían mayores dosis del fármaco Lamictal para controlar su depresión.

Por otra parte, medicamentos que solo toman las mujeres, como los anticonceptivos orales, pueden interactuar con psicotrópicos y provocar consecuencias desconocidas. La FDA anunció que va a intensificar su esfuerzo para tener en cuenta las diferencias por sexo en los ensayos clínicos.

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