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Actualidad científica

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  • Mente y Cerebro
  • Julio/Agosto 2007Nº 25

Anatomía

Circuitos en el sistema límbico

Horno de emociones, diario de actividades y puerta al mundo de los olores, todo eso es el sistema límbico.
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A la hora de definir el sistema límbico, cualquier reunión de neuroanatomistas se transforma en un hervidero de opiniones. La expresión se la debemos a Paul Broca (1824-1880). El término latino limbus significa «ribete» o «borde». Broca denominó grand lobe limbique --gran lóbulo marginal-- al objeto de sus investigaciones, queriendo indicar, con ello, los bordes replegados hacia dentro de la corteza cerebral. Estos conforman un óvalo abierto hacia delante.
Si se rodea imaginariamente, se advierte una serie de circunvoluciones características sucesivas. Los anatomistas llaman también giros a estas circunvoluciones; el término latino singular girus procede de la palabra griega gyros, que significa círculo o curva.
Para no perderse en el siguiente paseo por la anatomía cerebral, lo mejor es orientarse por la figura adjunta. El punto de partida de nuestra ronda es el cuerpo calloso, un fascículo ancho de fibras nerviosas que une entre sí los hemisferios derecho e izquierdo. El cuerpo calloso se encuentra envuelto por la primera de las circunvoluciones cerebrales mencionadas, la circunvolución del cuerpo calloso o giro cingular (gyrus cinguli, en latín), que forma, a su vez, parte del sistema límbico.

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