Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

«Para sentir placer, hay que poner atención en lo que se come»

La alimentación puede abordarse de manera racional: contar calorías y analizar valores nutritivos. O, simplemente, gozándola. Morten Kringelbach, de la ­Universidad de Oxford, explica algunas claves sobre por qué sentimos placer cuando comemos.

Morten L. Kringelbach (1970) estudia la neurofisiología del goce y el placer. Su «equipo hedonista» trabaja en la Universidad de Oxford, donde Kringelbach investiga en el campo de la psiquiatría, así como en la Universidad de Aarhus, lugar en el que imparte clases de neurociencia. Ha publicado 14 libros, entre ellos, Pleasures of the brain (Oxford University Press, 2010). También colabora con el Museo de la Empatía, un proyecto sobre el fomento de la comprensión y la humanidad (www.empathymuseum.com). [HELENE SANDBERG]

¿Se considera una persona feliz?

Soy una persona bastante feliz, sí. Me siento un privilegiado por poder dedicarme a lo que realmente quiero.

¿No será por su tema de estudio? Al fin y al cabo, investiga la alegría y el placer.

Sí. [Ríe.] Sin embargo, la relación del placer y de la alegría con la felicidad no resulta tan obvia. Se puede analizar desde distintos puntos de vista, pero yo me atengo a Aristóteles, quien diferenciaba entre hedonismo y eudemonía. A grandes rasgos, el primero puede traducirse por placer o goce. Por el contrario, la segunda significa algo parecido a bienestar completo y sentido de realización. Este es el objetivo más profundo e importante , pero resulta difícil de estudiar para los investigadores. ¿Cómo se mide el sentido de la vida?

Por ello, primero se ha dedicado al hedonismo.

Exacto. El placer y el goce —por cierto, el alemán es algo más complicado en este aspecto que el inglés, pues hace esa distinción, mientras que en inglés solo se habla de pleasure— se pueden generar experimentalmente con bastante facilidad. Por ejemplo, cuando los sujetos perciben que algo está sabroso, que les gusta. Ello está relacionado con la eudemonía. No obstante, no existe ninguna prueba sólida de que estos pequeños placeres, incluso en grandes cantidades, nos conviertan en personas felices. Ahora bien, los estudios han demostrado que existe una relación entre la anhedonia, es decir, la falta de goce y alegría, y la infelicidad. Cuando entendamos mejor el modo en que se origina el goce en el cerebro deberíamos ser capaces de aliviar la anhedonia y ayudar a las personas a salir de la infelicidad.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.