Historia de la psicología

Terapia aversiva para «curar» la homosexualidad

A partir de los años de la década de 1950, algunos médicos y psicólogos intentaron «tratar» la homosexualidad mediante vomitivos o descargas eléctricas. La denominada terapia de la aversión aún tiene adeptos en algunos lugares del mundo

MESQUITAFMS / GETTY IMAGES / ISTOCK

En síntesis

Hasta la década de 1990, diversos tipos de orientación sexual, sobre todo la homosexualidad, se consideraron enfermedades tratables o «parafilias» en numerosos países.

A partir de los principios conductistas, los terapeutas intentaban eliminar la atracción hacia el propio sexo causando dolor o náuseas.

Esos métodos no éticos también se «ofrecían» como sustitutos de penas de prisión. Aparte de relatos anecdóticos, no existe ninguna prueba de su eficacia.

Una enfermera lleva al paciente, quien viste solo una bata de hospital blanca, a una sala oscura. La sanitaria le pide que tome asiento y le coloca un electrodo en la pierna. A continuación, le entrega un anillo de goma conectado a un polígrafo, que el hombre debe colocarse en el pene. Cuando todos los aparatos se hallan en marcha y han sido calibrados por el psiquiatra desde una habitación continua, comienza la sesión. Un proyector lanza imágenes a la pared. Primero nubes, luego mujeres medio desnudas. Cuando aparece el primer hombre en bañador, el paciente, de repente, siente una descarga eléctrica a través del electrodo. Se estremece de dolor. El polígrafo registra con intensidad los cambios en la erección. Previamente, los médicos habían explicado al paciente que esta terapia le permitiría deshacerse de su homosexualidad. El hombre cierra los ojos. Se pregunta si fue una buena idea comprometerse a eso.

A otras muchas personas pertenecientes a minorías sexuales les ocurrió lo mismo, según se ha podido reconstruir a partir de la literatura especializada y los recuerdos de afectados. Desde principios de la década de 1950 hasta entrados los años ochenta, sobre todo en el espacio anglosajón, pero también en la Unión Soviética, se utilizó la denominada «terapia de aversión». Psiquiatras y psicólogos vieron en ella un método apropiado para modificar una orientación sexual considerada «perversa» o «desviada», que se alejaba de la norma heterosexual. Mediante descargas eléctricas o vomitivos, los homosexuales, fetichistas y sadomasoquistas debían desaprender sus preferencias sexuales.

¿Cómo surgió esta forma extrema de terapia conductual? ¿En qué contexto social y científico parecían estos métodos útiles y éticos desde un punto de vista clínico? ¿Qué herencia nos ha dejado la terapia de la aversión?

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