Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

El cerebro a grandes altitudes

Cefalea, insomnio, náuseas, cansancio. Los síntomas del "mal de montaña" aparecen en torno a los 3000 metros de altitud. Para evitarlos, el organismo necesita un tiempo de adaptación. Por encima de los 5500 metros, aumentan los riesgos.

© fotolia / Frank Waßerführer

Las grandes altitudes atraen a alpinistas y amantes de las sensaciones extremas desde principios del siglo xx. A partir de entonces, expediciones inglesas, suizas y francesas han intentado el ascenso del Everest, la cumbre más alta del planeta, que alcanza los 8848 metros de altitud. Estos primeros exploradores de lo extremo conocían los efectos deletéreos de la falta de oxígeno, aunque todavía se ignoraban los mecanismos fisiopatológicos que los producían. En efecto, la presión (sobre todo la presión parcial del oxígeno) disminuye con la altitud, pero el consumo de oxígeno es el mismo, o incluso aumenta a causa del esfuerzo que exige el ascenso. La disminución de la cantidad de oxígeno disponible conlleva consecuencias nocivas que examinaremos a continuación.
Para paliar la falta de oxígeno pueden utilizarse bombonas, aunque ciertos alpinistas intentan el ascenso sin ellas. En 1978, el italiano Reinhold Messner y el austriaco Peter Habeler consiguieron alcanzar la cima del Everest sin aporte de oxígeno. Estos ascensos exigen una preparación física y logística prolongada, intensa y rigurosa. Desde entonces, menos de 200 alpinistas han repetido la hazaña; la mortalidad global en el ascenso del Everest sin oxígeno es del ocho por ciento. Supone una aventura muy arriesgada; pese a gozar de una preparación perfecta, no todos los alpinistas poseen la predisposición fisiológica indispensable para conseguirlo.
¿Por qué la mortalidad es tan elevada a gran altitud? Para responder a la pregunta, examinaremos los efectos de la hipoxia que provoca la altura en el organismo humano, es decir, los mecanismos que se activan para luchar contra la falta de oxígeno y las manifestaciones patológicas que aparecen cuando fallan estos mecanismos de adaptación.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.