Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Noviembre de 2012
Sueño

Dormir bien para comer mejor

En los países desarrollados, el descanso nocturno se reduce mientras aumenta la obesidad. Tal correlación no es casual: la falta de sueño conlleva un desequilibrio en el balance energético del organismo, lo cual favorece la aparición de alteraciones metabólicas.

© FOTOLIA / NADEZHDA BELOGORSKAYA (manzana); GEHIRN & GEIST / EMDE-GRAFIK (cara); GEHIRN & GEIST / MANFRED ZENTSCH (montaje)

En síntesis

Las personas que duermen poco durante un período prolongado muestran tendencia a engordar.

Tras una mala noche, comemos más y nos movemos menos. Además, sube el nivel de glucosa en sangre, lo que aumenta la probabilidad de contraer diabetes.

El balance energético resulta en especial sensible a las alteraciones del sueño profundo.

«Mañana a las diez de la mañana paso por tu casa. ¿Te va bien a esa hora o todavía estarás durmiendo?» Ingo (nombre ficticio), muy a su pesar, está acostumbrado a ese tipo de comentarios. Es consciente de que lo consideran un dormilón a causa de sus kilos de más. Nada menos él, que se pasa las noches en vela, revolviéndose en la cama, con un ojo cada dos por tres enganchado al despertador; así toda la noche hasta que los primeros rayos de sol se cuelan por la persiana de su habitación y le dan un motivo de alegría. Poco sospecha Ingo que su sobrepeso se debe precisamente a los problemas que tiene para conciliar el sueño.

Algunas personas no consiguen «desconectar» por las noches; otras, sencillamente, no tienen tiempo para disfrutar de una noche reparadora. En los últimos sesenta años, la media de sueño nocturno ha disminuido una o dos horas en los países industrializados, hasta situarse en unas siete horas; al mismo tiempo ha aumentado el número de individuos con sobrepeso y obesidad mórbida. Algunos expertos hablan incluso de epidemia de adiposidad. Alrededor de sesenta estudios epidemiológicos transversales afirman que existe una relación estadística entre ambos fenómenos. Ingo podría ser uno de los casos. Numerosos estudios longitudinales revelan que cuanto menos duerme una persona más fácil resulta que acumule kilos de más.

Artículos relacionados

Este artículo incluye

«El sueño no puede inducirse de forma intencionada»

    • Anna Von Hopffgarten

El psicólogo Michael Schredl, del Instituto Central de Salud Mental de Mannheim, recomienda un entrenamiento específico contra la inquietud nocturna y otras alteraciones del sueño.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.