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1 de Julio de 2008
Psicología infantil

Absentismo escolar

Cada mañana, muchos niños se quejan de dolor abdominal, cefalea o náuseas. No hay causa física, sino rechazo a ir clase. Si los signos de alarma se reconocen a tiempo, se recuperan en seguida tres de cada cuatro afectados.

Cuando delante de toda la clase el maestro le riñó y le llamó acémila, Tomás estaba ya harto hasta la exasperación. A sus ocho años, salió en estampida del aula y fue directo a casa con su madre, a quien juró no volver nunca a la escuela. Y lo cumplió. Nunca más pisó un aula, ni de escuela rural, ni del instituto, ni universitaria. Lo que no fue óbice para que llegara a ser uno de los inventores más geniales de todos los tiempos: Tomás Alva Edison (1847-1931).

Muchos niños se alegrarían de que sus madres tomaran ejemplo de la de Edison y aceptaran su rechazo escolar. Pero no es eso lo que suelen hacer los padres. Al margen de que la escolarización domiciliaria no está permitida, en la mayoría de los casos la carrera de quien empieza limpiando platos y acaba millonario como Edison no pasa de ser un sueño, incluso en los Estados Unidos o en Austria, países donde la enseñanza es obligatoria, aunque no la escolarización.

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