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  • Mente y Cerebro
  • Noviembre/Diciembre 2009Nº 39
Mente, cerebro y sociedad

Trastornos

La esquizotipia en la adolescencia

La esquizotipia se sitúa en un continuum entre personalidad normal y esquizofrenia. En el período adolescente pueden presentarse pensamientos, conductas y percepciones que podrían incluirse dentro de ese continuo.

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La esquizotipia se sitúa en un continuo entre personalidad normal introvertida o inhibida y esquizofrenia. Se discute cuál es la adecuada ubicación nosológica del trastorno esquizotípico de la personalidad. Según la cuarta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM IV), se contaría entre los trastornos de la personalidad; en el caso de la décima edición de la Clasificación internacional de enfermedades (CIE 10), habría que incluirlo dentro de los trastornos psicóticos.

Va ganando creciente aceptación el concepto de «espectro esquizofrénico» para caracterizar a un grupo de trastornos (esquizofrenia, trastorno esquizofreniforme y trastornos de personalidad esquizotípica o esquizoide), que comparten ciertos síntomas, marcadores y respuesta al tratamiento.

En ese continuo dimensional, la esquizotipia podría entenderse como un rasgo de personalidad alterada, con semejanzas con los síntomas de la esquizofrenia, sobre todo en fases prodrómicas y residuales. Se trata, en efecto, de un constructo teórico que designa cierta vulnerabilidad a desarrollar una enfermedad mental, en concreto la esquizofrenia. Presenta correlación con la proclividad a la psicosis o tendencia psicótica de una estructura de personalidad en principio funcionalmente normal; en ausencia de otros factores precipitantes o estresantes, puede permanecer como rasgo subclínico de personalidad.

En algunas personas, las formas débiles de esquizotipia presentadas pueden ser adaptativas, relacionadas con la creatividad. Charles ­McCreery y Gordon Claridge, de la Universidad de Oxford, acuñaron la expresión «esquizotipia feliz» o sana para referirse a personas funcionales y ajustadas que tienen experiencias poco usuales y que presentan un alto grado de rasgos positivos encauzados como hipersensibilidad sensorial, plasticidad en sus sistemas de creencias y otros. Propia de los artistas, en este contexto, la esquizotipia puede considerarse una forma de ser muy abierta a la experiencia.

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