Terapia cognitivo-conductual para el trastorno obsesivo-compulsivo

Desde un punto de vista de la eficacia terapéutica para el trastorno obsesivo-compulsivo, los expertos sugieren la conveniencia de combinar la farmacoterapia con la terapia cognitivo-conductual
El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es el trastorno de ansiedad más grave. Se caracteriza por las obsesiones, compulsiones o ambas, que consumen tiempo, son estresantes e interfieren con las rutinas, las relaciones interpersonales y el desenvolvimiento diario.
Las obsesiones constituyen impulsos, ideas, imágenes o pensamientos persistentes que se introducen en la mente de la persona y provocan una preocupación o ansiedad excesiva. Las compulsiones conforman actos o conductas repetitivos que se ejecutan en respuesta a las obsesiones para aliviar o evitar la preocupación, la ansiedad o ambas.
En los últimos veinte años se han publicado numerosos estudios sobre los resultados de la terapia conductual en el TOC. En general, estos estudios demuestran que entre el 60-70% de los pacientes con conducta ritualística mejoran significativamente con dichas técnicas. Entendemos por mejora una reducción del 50% de los síntomas iniciales. Entre el 20-30% de los pacientes se muestran resistentes al tratamiento, mientras que un 20% abandonarían antes de finalizarlo.

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