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El multiverso de la ambigüedad

Nuestro cerebro trabaja continuamente para «desambiguar» las ilusiones que nos ofrece el mundo que nos rodea.

Cortesía de Kokichi Sugihara

L>a información que fluye en nuestro cerebro es inherentemente ambigua. Así, percibimos el mundo en 3D, a pesar de que las imágenes en nuestras retinas son bidimensionales. Una ilusión. Sentimos una quemadura solar en la cara como extrañamente fría. Una ilusión. Un poco de perfume nos resulta agradable, pero en exceso nos molesta. Una ilusión. El cerebro dedica un enorme esfuerzo para desambiguar el significado de cada señal entrante —a menudo emplea el contexto como pista—, pero los mecanismos de esta habilidad continúan siendo un misterio.

Las ilusiones son experiencias donde la realidad física difiere de nuestra percepción y expectativa. Por ello, los estímulos ambiguos constituyen una herramienta importante para los neurocientíficos, puesto que la realidad física se puede interpretar de múltiples maneras. Las figuras biestables pueden revertirse una y otra vez entre interpretaciones que compiten. Sin embargo, no pueden verse ambas percepciones a la vez. Las ilusiones paradójicas que se han creado recientemente muestran que es posible realizar numerosas interpretaciones.

El objeto triplemente ambiguo

La ilusión diseñada por el matemático Kokichi Sugihara, de la Universidad Meiji en Japón, se llevó el primer premio del concurso «La mejor ilusión óptica de 2018» (A). Su creación triplemente ambigua se basa en los reflejos que produce un espejo y la perspectiva anamórfica para elaborar tres imágenes del mismo objeto, al parecer, incompatibles.

La paradoja del pantalón de chándal

Muchas ilusiones ópticas ocurren por accidente. El 23 de febrero de 2018, Marisol Villanueva, una estudiante de 18 años de Granada, subió un autorretrato a Twitter con el fin de bromear sobre su osado conjunto, que combinaba rayas verticales con horizontales (B). No se percató, en cambio, de que su fotografía iba más allá de contradecir los cánones de la moda; también originó una ilusión que se convirtió en viral.

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