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El teléfono inteligente, ¿un peligro?

La mayoría de los adolescentes de entre 12 y 13 años ya tienen su propio teléfono inteligente y, con ello, acceso a contenidos problemáticos en la Red. ¿Cómo pueden los padres preparar a sus hijos ante los peligros de la ­comunicación móvil?

Getty Images / RawPixel / iStock

En síntesis

Cerca del 10 por ciento de los jóvenes con edades comprendidas entre los 12 y los 13 años han estado en contacto, a través del teléfono inteligente, con contenidos sexuales o de violencia.

La distracción continua a causa del móvil puede producir problemas de sueño y comporta un riesgo elevado de desarrollar depresión o trastornos de ansiedad.

La mejor medida para evitar los peligros es hablar con los niños de los posibles problemas que puede causar la inadecuada utilización del teléfono inteligente. Establecer una especie de «contrato de uso del móvil» puede ayudar.

En el vídeo de decapitación del Estado Islámico no hay nada pixelado o tapado. Se ve con toda claridad cómo los terroristas decapitan a varios prisioneros con un machete. En un instituto de Fráncfort, un alumno de sexto envió el vídeo por WhatsApp a todos sus compañeros de clase. Algunos lo reenviaron a otros ami­gos. Al final, entre 70 y 80 niños vieron el vídeo.

«No fue hasta seis semanas más tarde cuando los primeros padres empezaron a enterarse de algo», explica Günter Steppich. «Sus hijos tenían pesadillas a causa de esas imágenes». Además de profesor de un instituto de Wiesbaden, Steppich es conferenciante del Departa­mento para la Protección de Menores ante los Medios de Comunicación, entidad que depende del Ministerio de Cultura de Hesse. En sus charlas habla, sobre todo, de los riesgos y los peligros que comportan para los jóvenes los teléfonos móviles inteligentes, entre ellos, los mensajes no deseados con contenido problemático, como vídeos en los que se ve cómo se torturan animales o personas, escenas de películas de terror o pornografía. En 2016, en el estudio KIM (siglas en alemán para «Infancia, Internet, Medios») llevado a cabo por las instituciones de control de los medios de comunicación de Baden-Wurtemberg y Renania-Palatinado, un 6 por ciento de los encuestados con edades comprendidas entre los 6 y 13 años afirmaron que en su círculo de amigos habían surgido alguna vez problemas con mensajes inadecuados propagados por Internet o a través de alguna aplicación móvil. En el grupo de edad de 12 a 13 años, el porcentaje aumentaba a un 10 por ciento.

¿Representa el teléfono móvil un peligro para los niños y los jóvenes? En 2015, un equipo dirigido por Karin Knop, de la Universidad de Mannheim, presentó un estudio en el que unos 570 niños, de 8 a 14 años, y cerca de 520 padres participaron en diversas entrevistas y cumplimentaron varios cuestionarios. De modo general, constataron muchos aspectos positivos en el uso del teléfono móvil por parte los menores de edad. Junto con la gran cantidad de opciones de entretenimiento (juegos, vídeos o música), que entusiasmaban a todos los grupos de edad por igual, los participantes más mayores también utilizaban los móviles para buscar información, consultar los horarios del autobús y de la escuela u obtener información sobre la predicción del tiempo. Con todo, las posibilidades de comunicación ocupaban un puesto destacado. «Nuestras conversaciones con los niños nos revelaron que lo que más valoran de los teléfonos inteligentes es la conectividad con los demás», explica Knop. «Con un mensaje, en cualquier momento puedes comunicarle a tu mejor amiga que piensas en ella o que le deseas suerte para un examen.»

Además, estos dispositivos facilitan la organización del día a día en muchos aspectos: la mensajería instantánea permite planear encuentros con un grupo grande de personas, y los mensajes de texto facilitan la tarea de informar a los padres de que una clase se ha suspendido y que su hijo llegará antes a casa. La otra cara de la moneda es que, de los participantes que disponían de un teléfono móvil con conexión a Internet, uno de cada cinco había estado en contacto, al menos una vez, con páginas no aptas para menores. Otros tantos habían recibido alguno de esos vídeos denominados «paliza feliz» (happy slapping). Se trata de grabaciones en las que se muestran ataques o agresiones a desconocidos o a compañeros de clase y que se propagan por Internet.

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