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1 de Septiembre de 2012
Meditación

Terapia de inspiración

Focalizar la atención en la respiración levanta el ánimo.
corbis
¿Siente tensión? Concentrar­se en su respiración duran­te unos minutos podría calmarle los nervios. Según dos estudios recientes, practicar con periodicidad este tipo de respiración consciente puede mejorar incluso la salud mental.
En un experimento publicado en mayo de 2011 en el International Journal of Psychophysiology, investigadores de la facultad de medicina de la Universidad de Toho enseñaron a sujetos sanos a practicar la respiración abdominal profunda. A los 20 minutos de mantener la atención respirando de esa forma, experimentaban menos sentimientos negativos, presentaban más serotonina en sangre (un neurotransmisor responsable de mejorar el estado de ánimo) y más hemoglobina oxigenada en la corteza prefrontal, un área relacionada con la atención y el procesamiento cognitivo.
Otro estudio, publicado en el número de abril de la revista Cognitive Therapy and Research, se centró en los síntomas depresivos. Investigadores de la Universidad de Ruhr en Bochum pidieron a voluntarios sanos que se concentrasen en su respiración y se mantuviesen conscientes de ella continuamente, sin dejar que su mente divagase. Durante cada sesión de 18 minutos los investigadores preguntaron con frecuencia a los participantes si lo estaban consiguiendo. Los que fueron capaces de mantenerse atentos a su respiración expresaron que se sentían menos negativos y obsesivos, y mostraban menos indicios del resto de los síntomas de la depresión.
Según Jan M. Burg, autor del estudio, «practicar la concentración plena mediante la meditación respiratoria ayuda a prevenir la depresión». Con todo, advierte de que esta interpretación va más allá de los resultados de su investigación. La concentración plena, explica, permitiría a la gente desconectar de sus obsesiones disfuncionales, principal factor de riesgo para la depresión.
Cualquier persona puede practicar esta técnica en cualquier momento. Siéntese cómodamente y respire con naturalidad. Mantenga la atención en su respiración, percíbala con todo detalle: en la cavidad nasal, en el pecho y en el abdomen. Si nota que su mente divaga, trate de volver a dirigir la atención a su respiración, es importante. Burg recuerda que no se debe ser exigente consigo mismo durante este proceso. Al principio puede parecer difícil mantener la atención, pero con un poco de práctica debería llegar a concentrarse durante 20 minutos, que es el tiempo que estos estudios consideran beneficioso. Cuando le haya encontrado el gusto, incluso unos pocos minutos de respiración atenta le ayudarán a calmarse y serenarse antes de una reunión importante o cualquier otra situación estresante.

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