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  • Septiembre/Octubre 2018Nº 92
Encefaloscopio

Psiquiatría

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¿Pedofilia por una respuesta afectiva errónea?

Los estímulos que motivan el cuidado parental podrían tener connotaciones sexuales para los pedófilos, según concluyen a partir de neuroimágenes.

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La búsqueda del origen de la pedofilia se había centrado en determinadas anomalías cerebrales relacionadas con la respuesta sexual y el control del comportamiento. Sin embargo, los investigadores acaban de hallar otra peculiaridad: las reacciones desmesuradas de la red neuronal que controla la conducta de los cuidados parentales. Según Jorge Ponseti, principal autor y director del estudio, la pedofilia podría estar relacionada con una «sexualización de los cuidados parentales».

El psicólogo y sus colaboradores han llegado a este descubrimiento a partir del escáner cerebral de 115 hombres adultos. Entre ellos, se encontraban 60 sujetos en tratamiento por su tendencia pedófila. Mediante resonancia magnética funcional, analizaron la actividad cerebral de los participantes mientras veían 60 imágenes en una pantalla, pero no de niños, como cabría suponer, sino de cachorros y animales adultos. Con ello, los científicos pretendían despertar una mezcla de reacciones relacionadas con el cuidado y el sexo. «Las imágenes de crías de animal no acostumbran a desencadenar una activación sexual en los sujetos pedófilos, al contrario de lo que sucede con las de niños», explican.

Como esperaban, ninguno de los participantes se excitó al observar las imágenes de los cachorros. Sin embargo, el cerebro de los probandos pedófilos reveló una particularidad. Tres áreas cerebrales mostraron una mayor actividad cuando visualizaban las crías de animal en comparación con los participantes del grupo de control. En concreto, se trataba de las cortezas motora, prefrontal dorsolateral e insular anterior. Estas áreas pertenecen a una red implicada en la conducta del cuidado parental. En este contexto, la ínsula anterior izquierda resulta especialmente interesante, señalan los investigadores: «Los estudios muestran que esa región se activa en los adultos sanos al ver a niños». Asimismo, desempeña una función en la relación de pareja entre los adultos. Dicho de otro modo: en la ínsula anterior izquierda coinciden reacciones neuronales relacionadas con el cuidado de la pareja y el interés sexual.

Ponseti y sus colaboradores sugieren que los estímulos que motivan el cuidado parental podrían tener connotaciones sexuales para los pedófilos. Con todo, afirman que pensar que la visualización de crías de animales puede equipararse a la de los niños no resulta tan fácil de aceptar. No obstante, los hallazgos proporcionan algunos fundamentos neurobiológicos. Los autores prevén investigar en un próximo estudio si la reacción de cuidado parental se podría modificar de manera hormonal, lo cual abriría la puerta a nuevas intervenciones terapéuticas.

Fuente: Frontiers in Human Neuroscience,10.3389/fnhum.2017.00645, 2018

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