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  • Julio/Agosto 2018Nº 91
Avances

Psicología

Los trastornos mentales son casi normales

Casi todas las personas sufrirán un trastorno psicológico en algún momento de su vida. En la mayoría de los casos, la alteración mental será pasajera.

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Con frecuencia, las enfermedades mentales suelen considerarse poco habituales e, incluso, vergonzosas. Pero los hallazgos de equipos de investigación de todo el mundo, entre ellos el nuestro, revelan que la mayoría de las personas sufrirá al menos un trastorno psicológico a lo largo de la vida. Con todo, gran parte de estos individuos no recibirá tratamiento, a pesar de que la enfermedad repercuta probablemente en sus relaciones sociales y personales, en el trabajo y en la satisfacción vital. Visto desde el otro lado de la moneda, las pocas personas que jamás llegarán a sufrir un trastorno psíquico podrían brindar a la psicología una nueva línea de estudio para averiguar qué es lo que convierte a estos humanos en tan «anormalmente» sanos y resistentes.

Desde hace tiempo, los epidemiólogos saben que entre el 20 y el 25 por ciento de la población padece algún trastorno mental. No obstante, encuestas llevadas a cabo en Estados Unidos desde mediados de 1990 hasta comienzos del siglo xxi han sugerido que ese porcentaje de personas podría ser más elevado, hasta alcanzar casi la mitad de la población. Estos estudios se basaban en las respuestas de miles de participantes estadounidenses de ambos sexos y de diferentes edades, etnias y clases sociales. La metodología utilizada era retrospectiva, es decir, consistía en recopilar información sobre los sentimientos y comportamientos que habían experimentado los encuestados en los últimos meses, años o, incluso, decenios. La memoria humana es frágil, y la ciencia moderna nos ha demostrado que las personas resultan muy poco fiables cuando refieren datos sobre su propia salud mental. Por ello, los resultados de este tipo de investigaciones despiertan ciertas dudas. Además, casi un tercio de las personas con las que se contactó para participar en estos estudios rechazó la invitación. Otros test han demostrado que precisamente estos individuos presentaban una peor salud mental.

Por estos motivos, uno de los autores (Schaefer) decidió utilizar un nuevo método para investigar el asunto. Los resultados se publicaron el verano pasado en la revista Journal of Abnormal Psychology. En lugar de pedir a los encuestados que recordaran eventos del pasado, el equipo realizó el seguimiento exhaustivo de una generación de neozelandeses, todos residentes en la misma ciudad, desde su nacimiento hasta la madurez. Las entrevistas fueron periódicas, con el fin de detectar cualquier indicio de un trastorno mental en el año precedente.

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