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1 de Julio de 2013
Psicología infantil

Psique de un pequeño emperador

La política monofilial impuesta en China ha afectado la personalidad de una generación de hijos únicos.

ISTOCKPHOTO

China instituyó en 1979 la política monofilial, que limitaba la progenie a un solo descendiente por familia, en un controvertido programa para atajar el peso aplastante de su población. La ley, que fue rigurosamente aplicada, produjo los efectos deseados: los estudios demográficos indicaban en 2011 que se habían evitado unos 400 millones de nacimientos. Pero, según un estudio reciente publicado en Science, la medida ha supuesto otra consecuencia quizá no esperada: los «pequeños emperadores» chinos son menos optimistas, y más neuróticos y egoístas que sus pares con hermanos.

Xin Meng, de la Universidad de Australia en Canberra, junto con sus colaboradores, reclutó 421 adultos jóvenes chinos nacidos en las cercanías de Pekín entre 1975 y 1983, con el propósito de efectuar una serie de cuestionarios y pruebas de valoración de un abanico de rasgos psicológicos, como su integridad moral o su optimismo. Casi todos los participantes que nacieron después de 1979 eran hijos únicos, mientras que entre los nacidos antes de 1979 solo una quinta parte no tenía hermanos. Se observó que los sujetos con año de nacimiento tras la aplicación de la política monofilial eran más desconfiados y menos de fiar, menos dispuestos a asumir algún riesgo, menos concienzudos y optimistas, y menos competitivos que los que nacieron algunos años antes de la ley.

«A causa de la política monofilial, resulta menos probable que los progenitores inculquen a sus hijos valores como ser imaginativo, fiable y desprendido», afirma Meng. Faltos de hermanos, añade, la necesidad de compartir no aparece tan acusada, lo que pudiera explicar estas observaciones.

Sin embargo, los hijos únicos de otros países no manifiestan tan llamativas diferencias con sus pares. Toni Falbo, de la Universidad de Texas en Austin y no participante en el estudio, sugiere que poderosas fuerzas sociales de otra índole hayan contribuido a tales resultados. «Los padres [chinos] soportan una gran presión para que su hijo destaque lo máximo posible, puesto que solo tienen uno», explica Falbo. Presiones de este tipo pudieran ser negativas para todos, incluso para otros posibles hermanos.

Cualquiera que sea la causa, el perfil de personalidad de los tiranuelos chinos puede resultar problemático a un país que trata de elevar su prosperidad económica. Las cualidades que la política monofilial ha dejado de lado, señala el equipo de la investigación, son precisamente las requeridas en líderes y en emprendedores.

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