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Sumergirse en el ­mundo onírico

Las personas conscientes de que están soñando son capaces de dirigir su propia «película mental». Si tienen experiencia en este terreno, pueden escapar de las pesadillas e incluso perfeccionar la práctica de un deporte durante el sueño.

Las pesadillas dejan de infundir miedo si se logra controlar de manera activa las imágenes mentales. [CORBIS / BLEND IMAGES / MING H2 WU]

En síntesis

La persona que experimenta un sueño lúcido es consciente de que está soñando; de esta manera puede influir sobre los acontecimientos oníricos.

Durante el sueño lúcido se puede mejorar la práctica de algún deporte, como el saque de pelota en tenis; también se pueden reconducir las pesadillas.

Cualquier persona es capaz de aprender a soñar de manera lúcida. Existen diversas técnicas para aumentar la frecuencia de este tipo de ensoñaciones, no obstante, por el momento no se dispone de un método infalible.

Marc Sanz se ejercita en la lucha como nunca lo ha hecho antes. Se mueve sobre el tatami y ejecuta los golpes de kung-fu con un equilibrio que roza la perfección. El entrenamiento ha sido excelente. El joven se despierta. No es la primera vez que utiliza las ensoñaciones para mejorar su estilo en la práctica del arte marcial. Como dirían los científicos, Sanz tiene sueños lúcidos.

Un sueño lúcido es un estado extraordinario. El sujeto durmiente se percata de que está soñando. Según una encuesta llevada a cabo por un equipo de la Universidad de Manheim, una de cada dos personas ha experimentado en alguna ocasión ese fenómeno, y uno de cada cinco llega a tener sueños lúcidos de manera regular. Si somos conscientes de que estamos soñando podemos tomar el control sobre la ensoñación y manejar, al menos parcialmente, la acción.

Mientras dormimos, los sucesos que acontecen en nuestra imaginación escapan a las leyes de la naturaleza: podemos volar, tener poderes o vivir aventuras eróticas, incluso, por qué no, practicar el mejor kung-fu nunca visto. Al contrario de cuando soñamos despiertos, los sueños lúcidos nos parecen desconcertantemente reales.

Los científicos especializados en los sueños lúcidos que existen en el mundo se pueden contar con los dedos de una sola mano. El psicólogo y experto en ciencias del deporte de la Universidad de Berna, Daniel Erlacher, forma parte de este reducido grupo. En 2012 encuestó a unos 300 soñadores lúcidos sobre el motivo por el que solían utilizar esa habilidad. Halló que más del 80 por ciento de los participantes trataban, ante todo, de disfrutar de su sueño: volaban o soñaban con experiencias sexuales. Alrededor de dos tercios lograban modificar de manera activa las pesadillas y transformarlas en sueños agradables. Cerca de uno de cada cinco de los encuestados entrenaba habilidades físicas, entre ellas, el saque en tenis.

Erlacher está convencido de la posibilidad de aprender secuencias motoras a través del sueño lúcido. De este modo, todos los deportistas, independientemente de la modalidad de ejercicio que practicasen, sacarían provecho de ilustrarse en este método. Los futbolistas podrían perfeccionar su chute con la pierna izquierda, los nadadores podrían perfeccionar la técnica de crol y los gimnastas lograrían practicar el triple salto. Con el fin de demostrar los efectos del entrenamiento en los sueños lúcidos, Erlacher publicó un estudio piloto en 2010.

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