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1 de Mayo de 1993
Ecología

Bosques de inundación amazónicos

Algunas zonas de la selva se comportan, a la vez, como ecosistemas acuáticos y ecosistemas terrestres. Gracias al desarrollo de una adaptación particular, muchísimas especies medran en los bosques inundados.

Si estuviera usted volando sobre la pluviselva que bordea los ríos de la cuenca del Amazonas en la estación lluviosa, vería su avioneta reflejada en las calvas de la espesura. El espejo gigantesco que yace bajo la bóveda arbórea es una extensa lámina de agua fluvial. En efecto, durante seis o siete meses al año, los tramos bajos de los ríos crecen e invaden la llanura circundante. La selva se inunda. Hasta 10 metros sube el nivel del agua, que deja totalmente sumergida la vegetación del sotobosque.

Estos bosques anegados, que representan el 3 % del total de la selva amazónica, constituyen una pieza clave para comprender el ecosistema más rico del mundo. A lo largo de los últimos treinta años, se ha sucedido un rosario de hipótesis para dar cuenta de la increíble diversidad biológica que ofrece la pluviselva. Varios han defendido que en períodos secos, los de intensa glaciación sobre todo, la selva estaba dividida en parcelas discontinuas o refugios donde las especies evolucionaron gracias al aislamiento geográfico de los acervos de genes; en las épocas interglaciales, con el retorno de condiciones más húmedas, las nuevas especies se dispersarían desde sus centros de origen hacia la selva en expansión.

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