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Actualidad científica

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  • Enero/Marzo 1998Nº 11

Citología

La destrucción de los seres vivos

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Todos los organismos envejecen de forma natural como paso inexorable hacia la muerte. No existe ninguno que consiga eludir ese destino y hacerse inmortal. Sólo los seres más sencillos de la escala biológica, los unicelulares, como las bacterias, no envejecen. Pero cuando una bacteria se reproduce asexualmente, desaparece como tal al dividirse y dar paso a dos "hijas", que perpetúan el mensaje genético, único y carente de marcas individuales, propio de la cepa bacteriana a la que pertenecen. El envejecimiento acompaña, en cambio, inexorablemente a la reproducción sexual, es decir, a la que se da cuando, entre los distintos tipos de células que constituyen el organismo, existe uno diferenciado, el de las células germinales. Los gametos femeninos y masculinos al fundirse en la fecundación darán origen a un nuevo individuo. Pero el resto del organismo productor de los gametos sufrirá las consecuencias del paso del tiempo, sujeto a envejecimiento, destrucción y muerte; los materiales que lo integran no pasarán a los hijos, como tampoco su propio y peculiar mensaje genético. Con los gametos se transmite al nuevo ser el mensaje genético de la especie y una mezcla, a voleo, de las peculiaridades individuales paternas y maternas; el nuevo ser se construirá del mismo modo que se construyeron sus padres, al ponerse en marcha el programa genético que le es propio, programa que contiene las instrucciones necesarias tanto para la vida y el desarrollo del individuo, como para su destrucción y muerte. Parece que todo ser vivo, una vez que ha formado y madurado las células germinales, vive durante un espacio de tiempo que le permita transmitir la vida, contribuyendo así a mantener su especie, pero que, una vez cumplida esa función esencial, inicia un declive irreversible. La selección natural no parece haber encontrado justificación para mantener vivos a los seres no humanos durante mucho tiempo tras el agotamiento de su capacidad generativa.

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