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1 de Mayo de 2004
Meteorología

El calentamiento global

El calentamiento global es real. Las consecuencias podrían ser desastrosas. No obstante, ciertas actuaciones prácticas, que de paso nos proporcionarían una atmósfera más limpia y sana, podrían retardar, y con el tiempo, detener el proceso.

Mi esposa, mi hijo y yo fuimos a la playa a mediodía. Encontramos un hueco cerca del agua para evitar la abrasadora arena. Cuando el sol se ponía, un fuerte viento del océano llenó el mar de cabrillas. Mi hijo y yo teníamos la carne de gallina mientras corríamos a lo largo de la espumosa orilla y contemplábamos las crestas blancas de las olas.

Aquel mismo verano de 1976, Andy Lacis y yo, junto con otros compañeros del Centro Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, habíamos evaluado los efectos de los gases de invernadero sobre el clima. Ya se sabía entonces que se estaban acumulando en la atmósfera gases de invernadero antropogénicos, especialmente el dióxido de carbono y los halocarburos. Estos gases constituyen una "violencia" climática, una perturbación, exógena al sistema, que afecta al equilibrio energético del planeta y, por lo tanto, al clima. A la manera de una manta, los gases de invernadero absorben la radiación infrarroja (calor) que de otra manera escaparía de la superficie terrestre y la atmósfera al espacio.

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