Dinosaurios polares de Australia

Ante la vigorosa capacidad de visión nocturna que les distinguía y la adquisición de sangre caliente, resulta obligado preguntarse si lograron sobrevivir a las condiciones de frío intenso que reinaron en las postrimerías del Cretácico.

Durante el Cretácico inferior, hace unos 100 millones de años, Australia limitaba con la Antártida, situada ésta, como hoy, a horcajadas del polo Sur. La punta sureste de Australia, el estado actual de Victoria, caía dentro del Círculo Antártico. En aquel tiempo, se alojaba allí una comunidad de animales y plantas que vivían bajo unas condiciones climáticas sin parangón con las actuales. La temperatura media, aunque baja, parece haber sido templada, a pesar de que el sol no brillara durante los largos inviernos.

En ese ambiente insólito medraron muchos linajes de dinosaurios cuando habían ya sido borrados del resto del planeta. De ese grupo, por lo menos un componente se adaptó al frío y a la oscuridad, fenómeno de interés en sí mismo y en lo que enseña sobre el decurso de una época biológica. Si el enfriamiento global eliminó a los dinosaurios, como han sugerido muchos paleontólogos, entonces las especies australianas fueron las que sobrevivieron durante más tiempo. ¿Hemos de admitir que la adaptación a un clima casi marginal les ayudó a resistir la dureza de un frío para el que las especies de otros continentes no estaban preparadas?

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