Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

La herencia de Einstein

De la fisión nuclear a la metrología, las aplicaciones de la relatividad restringida son múltiples. Tras unos comienzos difíciles, los experimentos verificarían por fin la relatividad general, que ha venido a instalarse en el centro en la física actual.

Hemos seguido a Einstein y sus investigaciones hasta el final de sus días. Veamos ahora cuál ha sido la influencia de sus trabajos en el desarrollo de la física durante los decenios siguientes. Ya hemos hablado de la mecánica cuántica y de la cosmología. Aquí nos centraremos en el desarrollo de las dos teorías de la relatividad.

Durante largo tiempo, el principal interés experimental de la teoría de la relatividad restringida fue la equivalencia entre masa y energía, simbolizada por la mítica fórmula E = mc2. En 1913, Paul Langevin aplica las reflexiones de Einstein a la física nuclear y explica así el "defecto de masa" de los núcleos atómicos. ¿Por qué la masa de un núcleo atómico es siempre inferior a la suma de las masas en reposo de los nucleones que lo constituyen? Langevin propone que el núcleo, al formarse a partir de sus componentes, libera energía para estabilizar su estructura, y que esta liberación de energía se acompaña de una pérdida de masa. Habría que esperar a 1932 para que dos jóvenes físicos británicos del Laboratorio Cavendish, John Cockroft y Ernest Walton, demostrasen experimentalmente la transformación de masa en energía bombardeando una placa de litio con protones fuertemente acelerados: se observó entonces por primera vez la desintegración de núcleos de litio en dos núcleos de helio. Basándose en su trayectoria, midieron la energía cinética de los núcleos de helio emitidos y verificaron experimentalmente la conversión parcial de su masa en reposo en energía cinética. Poco después, en 1933, Frédéric Joliot observó la aniquilación de pares electrón-positrón (e y e+) en dos fotones (γ) emitidos en direcciones opuestas: e + e+γ + γ.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.