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1 de Mayo de 1994
Física

Física cuántica de los viajes a través del tiempo

Por mucho que el sentido común descarte excursiones de ese tipo, se encuentran avaladas por las leyes de la física.

Nuestra amiga Sonia guarda una máquina del tiempo en su garaje. Anoche marchó con ella. Se remontó hasta el año 1934 y visitó a su abuelo, que por entonces andaba rondando a su abuela. Sonia le convenció de que era, o sería, su nieta contándole secretos de familia que él no le había descubierto aún a nadie. El hombre se quedó de piedra, pero lo peor vino después, cuando éste comentó a su pretendida, en la cena, que acababa de conocer a la nieta de ambos. A ella le pareció que no debía de estar en sus cabales, y le ofendió que diera por hecha su conquista. No se casaron, y nunca tuvieron la hija que habría sido la madre de Sonia.

Pero entonces, ¿cómo es posible que Sonia esté ahí sentada, contándonos su aventura? Si su madre no nació, ¿cómo pudo nacer ella? Lo que en realidad hay que preguntarse es: cuando Sonia retrocede a 1934, ¿puede abortar el flirteo de los abuelos o no? Se responda lo que se responda, habrá problemas. Si Sonia puede impedir su propio nacimiento, se da una contradicción. Si no, su incapacidad va contra el sentido común, pues ¿qué le obstaría hacer lo que quisiera? ¿Sufriría una extraña parálisis cada vez que intentase llevar a cabo ciertos propósitos?

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