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1 de Octubre de 1977
Matemáticas

Comunicaciones secretas

Claves de nuevo tipo cuyo desciframiento ocuparía unos cuantos millones de años.

«A pocos podremos convencer de que no es nada fácil inventar un método de escritura secreta que resista investigación cuidadosa. No obstante, puede afirmarse rotundamente que el ingenio humano es incapaz de preparar una clave que el ingenio humano no pueda resolver»
—Edgar Allan Poe

La tendencia ascendente de las tarifas postales, acompañada del progresivo deterioro de los servicios de correos, podrá o no continuar; pero probablemente esta cuestión carezca de importancia dentro de algunas décadas, al menos en lo que a la mayor parte de las comunicaciones entre particulares se refiere. La razón es simple. A buen seguro, la transferencia de información será mucho más rápida y mucho más barata por «correo electrónico» que por los sistemas postales ordinarios. En breve será posible dirigirse a cualquier teléfono, insertar un mensaje en un dispositivo adecuado y marcar el número de nuestro destinatario. El teléfono del otro extremo imprimirá el mensaje inmediatamente.

Entre las primeras entidades que harán uso sistemático del correo electrónico se encontrarán, presumiblemente, organismos estatales y grandes empresas, a los que seguirán empresas más pequeñas e individuos particulares. Conforme esto vaya sucediendo, será más y más deseable disponer de claves rápidas y eficientes que protejan la información de escuchas electrónicas. Se plantea un problema parecido con la protección de información privada, almacenada en bancos de memoria ­computarizada, contra fisgones con acceso a la memoria a través de redes de proceso de datos.

Poco puede sorprender que en estos últimos años cierto número de matemáticos se hayan preguntado: ¿es posible diseñar un método de encifrado que pueda codificarse y decodificarse rápidamente mediante computador, que pueda ser utilizado reiteradamente sin cambiar la clave, y que pueda resistir los más perfeccionados métodos de análisis criptográfico? Sorprendentemente, la respuesta es afirmativa. El descubrimiento se realizó hace apenas dos años, y probablemente supondrá una revolución en toda el área de la comunicación secreta. Es, de hecho, tan revolucionario que todas las claves anteriores, juntamente con los métodos para descifrarlas, pueden perderse pronto en el olvido.

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