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1 de Febrero de 1982
Matemáticas

Políticas fiscales

La curva de Laffer y otras gracias de nuestra economía de tipo mixto.

No hay duda de que a los economistas les encanta trazar gráficas. Ya en los primeros decenios del capitalismo moderno, los economistas de la escuela clásica gustaban de explicar la teoría de precios construyendo gráficas de oferta y demanda como la que vemos abajo. Si el precio de una mercancía se encuentra al nivel indicado por la recta de trazos a, es fácil comprender, observando la intersección de la recta con las curvas, que la gente comprará menos dicha mercancía. Como el vendedor se encontrará entonces con exceso de oferta, tendrá que bajar el precio para poder colocar su producto. Si los precios se encuentran en el nivel inferior definido por la línea b, el aumento de demanda hará subir el precio y el vendedor habrá de producir más para atender la demanda.

Estas fuerzas de sentidos contrarios se equilibran en E, punto donde quedan compensadas mutuamente la demanda y la masa de producto puesta en venta. En este punto es donde el vendedor logra ganancia máxima. De mantenerse constante la oferta, un aumento general de la demanda provocará el desplazamiento hacia la derecha de la curva de demanda, y la altura del punto de equilibrio aumentará. Si se produce un aumento general de oferta, con demanda constante, la curva de oferta se desplaza hacia la derecha, y E cae. Si ambas curvas se trasladasen una misma cantidad hacia la derecha o la izquierda, E permanecería al mismo nivel.

Estas curvas siguen siendo válidas, porque oferta y demanda desempeñan papeles de primera magnitud en todo sistema económico, incluso en aquellos donde no existe libertad de mercado; pero, en nuestros días, los economistas ya no se refieren a ellas con tanta frecuencia, porque en las economías de tipo mixto, como la nuestra, hay cientos de variables más que causan auténticos estragos en sus estilizadas formas. Valiéndose de ciertas estratagemas, los Gobiernos consiguen que determinados productos tengan precios muy superiores o muy inferiores a los que alcanzarían en un mercado libre. Las organizaciones sindicales presionan a las empresas para conseguir de ellas mejores salarios, generando costos que luego las empresas cargan en los precios. Los oligopolios han descubierto sutiles procedimientos para resguardarse de las fluctuaciones del mercado, cosa que forzosamente deben hacer para seguir siendo eficientes.

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