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1 de Diciembre de 2003
Astronomía

Cúmulos globulares jóvenes

Se pensaba que los cúmulos globulares de estrellas contaban entre los objetos más antiguos del universo. Ahora se sabe de la juventud de muchos.

Las estrellas dispersas por la galaxia semejan cortijos en una gran llanura. Separadas por distancias inmensas, apenas se perturban unas a otras. Ciertas regiones, los cúmulos galácticos, recuerdan, sin embargo, más a la ciudad que al campo: en ellos se hacina del orden de un millón de estrellas en un volumen que en otras partes quizá no albergaría ni una. Son además muy viejos. Los casi doscientos de la Vía Láctea contienen algunas de las estrellas más añosas del universo; jóvenes, no se ve que las haya. Como si los cúmulos globulares fueran ciudades antiguas, parecidas a los barrios históricos de Roma y Estambul, formados hace mucho y que no han cambiado apenas, municipios abigarrados y gastados, que nos dirían mucho sobre tiempos pasados, pero muy poco sobre la organización de las galaxias modernas.

O al menos eso creíamos. Ultimamente ha habido que reescribir mapas galácticos y libros de texto. Gracias al Telescopio Espacial Hubble se han encontrado las luces de nuevas y muy activas urbes. Los cúmulos globulares siguen formándose hoy día: cuando dos galaxias colisionan. Este descubrimiento aclara algunas de las preguntas clave de la astronomía, así la de cuándo y cómo se originan y evolucionan las galaxias de gran masa.

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