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1 de Agosto de 2013
Ecología

Lagos alpinos: observatorios del cambio global

Una gran sensibilidad a las alteraciones ambientales convierte a estos ecosistemas remotos en excelentes atalayas para el estudio del clima y la contaminación.

Los sedimentos del lago Redon, en los Pirineos Centrales, han arrojado luz sobre los cambios ambientales del Holoceno. [MARC SALA]

En síntesis

Los lagos alpinos son ecosistemas sensibles y libres de impactos locales. Por tanto, las manifestaciones del cambio global son más fácilmente observables en ellos que en otros lugares. Asimismo, albergan en los sedimentos un registro de los cambios pasados que arroja luz sobre su historia ambiental.

Los fósiles de microalgas hallados en los sedimentos lacustres han permitido determinar los componentes del clima invernal del Holoceno en los Pirineos: un calentamiento progresivo durante los 6000 años posteriores a la glaciación, oscilaciones periódicas de 2000 años y varios pulsos fríos.

También la contaminación atmosférica llega a los lagos. Desde hace siglos, metales como el plomo han contaminado sus sedimentos y los suelos circundantes, que liberan ahora parte del plomo acumulado. Y la fertilización causada por el reciente aumento de la deposición de nitrógeno está desequilibrando la red trófica lacustre.

El cambio ambiental global constituye uno de los fenómenos de mayor interés para la investigación científica actual. Pero, ¿a qué cambio nos referimos exactamente? La biosfera, la capa de nuestro planeta donde se desarrolla la vida, no ha parado nunca de sufrir variaciones. Entre los factores que más han contribuido a esa transformación destaca la aparición de la vida, ya que modificó la química de la atmósfera y los océanos, con importantes consecuencias sobre el clima y, en general, las condiciones ambientales de la Tierra. Los grandes procesos geológicos (el vulcanismo o la emergencia de corteza continental, entre otros) y los de tipo astronómico (cambios en la radiación solar y en cómo esta es interceptada por la superficie terrestre debido a variaciones en la órbita y posición de la Tierra) completan la lista de causas principales del cambio ambiental natural que tiene lugar a escala planetaria y a diferentes escalas de tiempo.

Sin embargo, la expresión «cambio ambiental global» (o «cambio global») se utiliza hoy en día sobre todo para referirse a los cambios ambientales inducidos por la acción del hombre. Este sesgo hacia lo antropogénico queda justificado si tenemos en cuenta, en primer lugar, que dichas actividades humanas entrañan repercusiones de alcance planetario y, en segundo lugar, que la velocidad a la que este cambio se produce parece que supera a la de la capacidad de adaptación de los ecosistemas. Uno de los principales objetivos en el estudio de este fenómeno ambiental es, por tanto, discernir qué parte se debe a causas naturales y cuál a causas humanas.

Dos tipos de procesos provocan cambios a gran escala. Por un lado, los que han adquirido una dimensión planetaria pero solo mediante la suma de impactos locales (como la fragmentación del territorio o los cambios de usos del suelo). Por otro, los que, con independencia de cuál sea su origen, tienen efectos que se propagan a escala planetaria a través de las envolturas fluidas de la Tierra: las aguas oceánicas y continentales y, sobre todo, la atmósfera. En esta segunda clase se incluyen los procesos considerados más genuinamente globales, en los que se tiende a hacer hincapié cuando se habla del cambio ambiental global.

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